El virus de papiloma humano, o papilomavirus humano (HPV, por
sus siglas en inglés) es un grupo de más de 80 tipos de virus.
Se llaman papilomavirus porque ciertos tipos pueden causar
verrugas, o papilomas, que son tumores benignos (no cancerosos).
Diferentes tipos de virus de papiloma humano causan las verrugas
comunes que crecen en las manos y en los pies y aquéllas que se
desarrollan en la boca y en el área genital.
De los más de 80 tipos de virus de papiloma humano, existen
más de 30 que tienen la habilidad de infectar el tracto
genital. Estos virus de papiloma humano genitales pueden pasarse
de una persona a otra a través de contacto sexual. Algunos
virus de papiloma humano pueden causar verrugas que aparecen en
o alrededor de los genitales y el ano, tanto de los hombres como
de las mujeres. Las verrugas genitales son técnicamente
conocidas como condilomas acuminadas y están generalmente
asociadas con dos tipos de virus de papiloma humano, el número
6 y número 11. El virus de papiloma humano también puede
causar crecimientos planos anormales en el área genital y en el
cuello del útero (la parte más baja del útero que se extiende
a la vagina).
El virus de papiloma humano y el riesgo de cáncer
El virus de papiloma humano ahora se conoce como la causa
mayor de cáncer del cuello del útero (cerviz). Algunos tipos
de virus de papiloma humano se conocen como virus de "bajo
riesgo" porque raramente se convierten en cáncer; éstos
incluyen los HPV6 y HPV11. Los tipos de virus de papiloma
humano que pueden llevar al desarrollo de cáncer se conocen
como "tipos asociados con el cáncer". Los tipos de
virus más importantes de papiloma humano, transmitidos
sexualmente, asociados con el cáncer en hombres y mujeres
incluyen los HPV16, HPV18, HPV31, y HPV45. Estos tipos de
virus de papiloma humano asociados con el cáncer causan
crecimientos que normalmente parecen planos y son casi
invisibles, comparados con las verrugas causadas por los HPV6 y
HPV11.
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Pérez Villabona CM Parra Barón C Cuevas A.
Departamento de Ginecoobstetricia
Hospital Universitario Ramón González Valencia
Bucaramanga Santander
La enfermedad pélvica inflamatoria aguda consiste en la
infección del útero, trompas de Falopio y estructuras pélvicas
adyacentes, no asociadas con cirugía o embarazo. También es
conocida como salpingitis. El término enfermedad pélvica
inflamatoria (EPI) es impreciso, ya que la inflamación no
necesariamente es consecuencia de infección. Debería reemplazarse
por terminología más específica como salpingooforitis aguda,
piosalpinx con peritonitis pélvica, y absceso tuboovárico agudo.
Epidemiologia
En nuestro medio no contamos con cifras confiables sobre la
incidencia de EPI ni a nivel nacional ni regional. En los Estados
Unidos de Norte América se estima que cada año más de un millón
de mujeres son tratadas por salpingitis aguda (SA). La incidencia es
máxima en adolescentes y mujeres menores de 25 años. Esta afección
y sus complicaciones son causa de más de 2.5 millones de consultas
y más de 150.000 procedimientos quirúrgicos cada año. De 18 a 20
de cada 1000 mujeres entre 15 y 24 años de edad adquieren
salpingitis cada año, siendo la SA la causa del 5 al 20% de
hospitalizaciones en los servicios de ginecología en USA. Del 8 al
20% de las mujeres no tratadas con infección endocervical por Neisseria
gonorrhoeae o Chlamydia trachomatis desarrollaron SA; más
del 25% de las pacientes con SA tienen menos de 25 años y un 75%
son nulíparas. La SA es responsable de aproximadamente el 20% de
los casos de infertilidad.
Factores de
riesgo
Ya se tienen identificados con claridad factores que son
determinantes importantes en el desarrollo de la SA; las
adolescentes sexualmente activas tienen tres veces más riesgo de
desarrollar EPI que las mujeres sexualmente activas entre 25 y 29 años
de edad.
Las adolescentes son más susceptibles a desarrollar salpingitis
aguda debido a que el epitelio columnar endocervical se extiende más
allá del endocérvix (llamado ectopia cervical), la que produce una
gran área cubierta por epitelio columnar y escamocolumnar que es más
susceptible a las infecciones por Chlamydia trachomatis. La C.
trachomatis parece no crecer en las células escamosas del exocérvix
y la vagina. También se tiene identificado con claridad que mujeres
que tengan numerosos compañeros sexuales exhiben mayor riesgo de
sufrir SA.
Otros factores de riesgo identificados para SA son el uso de
duchas vaginales y el cigarrillo; también son condiciones de riesgo
la historia de episodios previos de EPI, o enfermedad de trasmisión
sexual (ETS), inserción reciente de DIU, menstruación reciente y
pareja sexual con uretritis o enfermedad sexualmente transmitida
asintomática.
Durante la menstruación las alteraciones en el moco cervical
facilitan la migración ascendente de las bacterias hacia la cavidad
endometrial. El uso de anticonceptivos orales (ACO) altera el moco
cervical y el tejido endometrial, el cual ayuda a bloquear la
infección ascendente al igual que los agentes anticonceptivos de
barrera; así mismo, se ha determinado el efecto bactericida de los
espermicidas. No es claro el papel de los ACO en el riesgo de la EPI,
si bien su acción sobre el moco cervical es protectora, en algunos
estudios se ha encontrado que los estrógenos y la progesterona
facilitan el crecimiento, sobrevida y ascenso de la infección por Chlamydia.
Además se sabe que los ACO pueden facilitar el desarrollo de
ectopia cervical.
Acerca del papel del dispositivo intrauterino (DIU) en la génesis
de la EPI, continúa la controversia. La infección pélvica no ha
probado ser una complicación significante de la anticoncepción
intrauterina. La recrudescencia de una endometritis puerperal o una
salpingitis puede ocurrir posteriormente a la inserción del DIU,
pero las infecciones que se producen lejos de la inserción del DIU
parecen no estar relacionadas con la presencia de éste. La inserción
de DIU en mujeres con infecciones cervicales asintomáticas no
diagnosticadas, especialmente por C. trachomatis y Neisseria,
es una causa temprana del EPI. También se han identificado factores
de bajo riesgo para EPI .
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Variables que afectan el riesgo en EPI
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Factores de alto riesgo para EPI
- Adolescencia
- Menstruación reciente
- Múltiples parejas sexuales
- Compañero sexual con uretritis o ETS asintomática
- Episodio previo de EPI o ETS
- Inserción reciente de DIU en pacientes con cervicitis
Factores de riesgo disminuido para EPI
- Monogamia
- Uso de anticonceptivos orales
- Métodos de Barrera
- Uso de espermicidas
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Anemia
Las hemoglobinopatías que complican la gestación,
en particular la drepanocitosis (enfermedad de células
falciformes), la enfermedad SC (enfermedad de Hb SC), la talasemiadrepanocitosis
y la talasemia a, alteran de forma importante la morbididad
materna y la morbimortalidad perinatal. Se recomienda el estudio
neonatal rutinario del estado de la Hb en todas las mujeres con
riesgo, basado en el origen racial o geográfico y en los antecedentes
familiares. Todas estas hemoglobinopatías pueden diagnosticarse por
el análisis de endonucleasa de restricción del ADN presente en las células
placentarias no cultivadas, mediante el estudio de las vellosidades
coriónicas o por amniocentesis.
La paciente embarazada afecta de una
drepanocitosis
es especialmente susceptible a la infección; las más frecuentes son
la neumonía, las infecciones urinarias y la endometritis. Casi
inevitablemente, la anemia se torna más grave a medida que progresa
la gestación. Alrededor de 1/3 de estas pacientes presentan una
hipertensión inducida por el embarazo. La crisis drepanocítica
aparece con frecuencia, al igual que la insuficiencia cardíaca y el
infarto pulmonar.
Cuanto más complicada sea la historia anterior al
embarazo, mayor será el riesgo de morbididad y mortalidad. Las pérdidas
fetales son muy numerosas, con una tasa de mortalidad perinatal £ 25
%. El retraso del crecimiento intrauterino y la muerte intrauterina
explican la mayor parte de este aumento, aunque también contribuyen
la grave debilidad materna y la elevada tasa de preeclampsia.
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En el PDQ existen sumarios adicionales, en inglés, que contienen
información sobre los exámenes para la detección del cáncer
cervical y su prevención).
Anuncio clínico
Los Recientes resultados provenientes de cada uno de los cinco ensayos
clínicos aleatorizados en fase III, dan muestra de que existe una
ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una
terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con
radioterapia. La población de pacientes en este estudio incluyó a
mujeres en etapa de FIGO de IB2 a IVA de cáncer cervical tratado con
radioterapia primaria y a mujeres en etapa de FIGO con enfermedad de I
a IVA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastática en
los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad parametrial o márgenes
quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de
que los ensayos varían en algo dependiendo de la etapa de la
enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y
radiación, todos han mostrado de manera significativa una marcada
ventaja de este enfoque de modalidad combinada.
El riesgo de
mortalidad por cáncer cervical disminuyó en un 30% para quedar en
50% mediante el uso concurrente de quimioradiación. Sobre la base de
estos resultados, la quimioterapia de forma concurrente a base de
cisplatino, debe ser implementada en aquellas mujeres que requieren de
radioterapia para el tratamiento del cáncer cervical.
El cáncer cervical es uno de los cánceres más comunes, el cual
representa el 6% de todas las neoplasias malignas en mujeres. Se
estima que cada año hay 16,000 casos nuevos de cáncer cervical
invasivo en los EE.UU. y 5,000 defunciones cada año. El pronóstico
de esta enfermedad depende en gran medida de lo avanzada que se
encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico. Debido a que
una gran mayoría de estos casos (más del 90%) podrían y deberían
ser detectados temprano a través de la prueba de Papanicolaou,
la tasa de mortalidad actual es mucho más alta de lo que debería ser
y refleja que, aún en la actualidad, las pruebas de Papanicolaou no
se efectúan en aproximadamente un tercio de las mujeres que cumplen
los requisitos para esta prueba.
Entre los factores principales que influyen en el pronóstico
están:
la etapa, el volumen y el grado del tumor, el tipo histológico, la
propagación linfática y la invasión vascular. En un estudio extenso
sobre clasificación patológico quirúrgica de pacientes con
enfermedad clínica en etapa IB del que informó el Grupo de Oncología
Ginecológica (GOG), los factores que predijeron más prominentemente
las metástasis a ganglios linfáticos y una disminución en la
supervivencia libre de enfermedad fueron: la extensión del tumor al
espacio linfáticocapilar, el aumento del tamaño del tumor y el
aumento de la profundidad de la invasión del estroma, siendo esto último
lo más importante y reproducible.
En un estudio de 1,028 pacientes tratadas con cirugía radical, las
tasas de supervivencia se relacionaron más consistentemente con el
volumen del tumor (determinado por volumetría precisa del tumor) que
con la etapa clínica o histológica.Un análisis
muy diverso de pronósticos variables en 626 pacientes con enfermedad
localmente avanzada (principalmente de etapa II, III, y IV) que fueron
estudiadas por el Grupo de Oncología Ginecológica reveló que el
estado de los ganglios linfáticos periaórticos y pélvicos, el tamaño
del tumor, la edad de la paciente y su estado de salud tenían una
importancia significativa para lograr intervalos libres de progresión
y la supervivencia.
El estudio confirma la importancia contundente de
los ganglios periaórticos positivos y sugiere que se evalúen más
estos ganglios en el cáncer del cuello uterino localmente avanzado.
El estado de los ganglios pélvicos era importante solamente si los
ganglios periaórticos se presentaban negativos, lo cual también
sucedía con el tamaño del tumor. La etapa clínica y la enfermedad
bilateral también jugaban un papel significativo en la supervivencia.
En una serie de gran
volumen de pacientes con cáncer del cuello uterino tratadas con
radioterapia, la incidencia de metástasis distante (más
frecuentemente a los pulmones, la cavidad abdominal, el hígado, y el
tracto gastrointestinal) incrementó con el aumento en la etapa de la
enfermedad de un 3% en la etapa IA a un 75% en la etapa IVA. Un análisis
con muchas variaciones de los factores que influencian la incidencia
de metástasis distantes mostró que la etapa, la extensión
endometrial del tumor, y el control del tumor pélvico son indicadores
significativos de diseminación distante.
Existe una polémica sobre si el adenocarcinoma del cuello uterino
conlleva una prognosis más precaria que los carcinomas
escamocelulares del mismo.
Hay informes
contradictorios acerca del efecto del tipo de célula adenoescamoso en
el resultado.Un informe demostró que aproximadamente el 25% de los tumores
escamosos aparentes tienen producción de mucina demostrable y se
comportan más agresivamente que los puramente escamosos, sugiriendo
que cualquier diferenciación adenomatosa puede conferir un pronóstico
negativo.
La disminución de la
supervivencia se debe principalmente a una etapa de la enfermedad más
avanzada y a complicación ganglionar, más que al tipo celular como
una variable independiente. Las mujeres infectadas con el virus de la
inmunodeficiencia humana tienen una enfermedad más agresiva y
avanzada y un pronóstico más precario.Un estudio de pacientes con carcinoma escamoso invasor del cuello
uterino descubrió que la expresión excesiva del oncogen cmyc estaba
relacionada a un pronóstico más desfavorable.El número de células en la fase de síntesis podría también ser
importante en el pronóstico de carcinoma cervical temprano.
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Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Los Recientes resultados provenientes de cada uno de los cinco
ensayos clinicos aleatorizados en fase III, dan muestra de que existe
una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea
una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con
radioterapia. La población de pacientes en este estudio incluyo a
mujeres en etapa de FIGO de IB2 a IVA de cáncer cervical tratado con
radioterapia primaria y a mujeres en etapa de FIGO con enfermedad de I
a IVA con un factor pronostico precario (enfermedad metastática en los
ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad parametrial o márgenes quirúrgicos
positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de
que los ensayos varían en algo dependiendo de la etapa de la
enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y
radiación, todos han mostrado de manera
significativa una marcada
ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de
mortalidad por cáncer cervical disminuyo en un 30% para quedar en 50%
mediante el uso concurrente de quimioradiación. Sobre la base de estos
resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación
del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de
forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia
para el tratamiento del cáncer cervical.
La clasificación quirúrgica
antes del tratamiento es el método mas
exacto para determinar la extensión de la enfermedad. Puesto que
existe poca evidencia que demuestre una mejor supervivencia general
con el uso de la clasificación quirúrgica de rutina, la clasificación
quirúrgica generalmente se deberá realizar solo como parte de una
prueba clínica. La clasificación quirúrgica antes del tratamiento en
enfermedad voluminosa pero localmente curable puede estar indicada en
casos seleccionados si los estudios no quirúrgicos son negativos para
enfermedad metastática. Si se detectan ganglios anormales por tomografía
computarizada o linfangiografía, la aspiración con aguja
fina deberá ser negativa antes de que se lleve a cabo un procedimiento
quirúrgico de clasificación. Tanto la cirugía como la radioterapia son
igualmente efectivas para la enfermedad en etapa temprana y de volumen
pequeño.Las pacientes mas jóvenes pueden verse
beneficiadas con la cirugía que preserva los ovarios y evita la
atrofia y estenosis vaginal.
Los estudios sobre patrones de tratamiento demuestran claramente el
efecto negativo en el pronostico del volumen tumoral creciente. Por lo
tanto, el tratamiento puede variar dentro de cada etapa según lo
definido actualmente por FIGO, y dependerá del volumen del tumor y del
modelo de diseminación.
La terapia de pacientes con
cáncer del muñón cervical es eficaz,
dando resultados comparables a los que se observan en pacientes con el
útero intacto.
Durante el embarazo, no se garantiza la terapia para lesiones
preinvasoras del cérvix, incluyendo carcinomas in situ, aunque se
recomienda la realización de una colposcopía experta para excluir el
cáncer invasor.
El tratamiento de cáncer invasor cervical durante el embarazo
depende de la etapa del cáncer y de la edad de gestación en el momento
del diagnostico. La estrategia tradicional es recomendar terapia
inmediata adecuada a la etapa de la enfermedad cuando el cáncer se
diagnostica antes de la madurez fetal, y retrasar la terapia solamente
si el cáncer se detecta en el ultimo trimestre. Sin embargo, otros informes indican que el retraso deliberado para
permitir un mejor resultado fetal puede ser una opción razonable para
pacientes con cáncer cervical en etapa Ia y en principio de Ib.
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La infección del tracto urinario
(ITU) es la complicación
infecciosa más frecuente durante el embarazo, y su incidencia
fluctúa entre 3 y 12%, según distintas series comunicadas. En
nuestro Servicio se encontró un 3% de ITU entre 1984 y 1986 (4).
Diversas modificaciones anatómicas y fisiológicas parecen
predisponer a esta alta frecuencia, siendo las más importantes la
dilatación ureteropélvica (hidroureteronefrosis fisiológica),
producto de la inhibición del tono ureteral por acción de la
progesterona y prostaglandinas, y, la obstrucción parcial del uréter
por el útero grávido y rotado hacia derecha. La Tabla
I resume los cambios del tracto urinario durante la gestación.
Entre las modificaciones fisiológicas, la más importante es el
aumento de la filtración glomerular, que determina presencia de
glucosa en orina, lo que favorece la presencia de gérmenes.
La ITU puede presentarse en forma de bacteriuria asintomática,
cistitis aguda o pielonefritis aguda.
Bacteriuria Asintomática (BA): se define como
bacteriuria asintomática a dos exámenes de urocultivo positivos
consecutivos, con el mismo germen, con recuento de colonias 100 000/mL, en ausencia de
sintomatología. Su incidencia es 3 a 10%,
dependiendo del nivel socioeconómico de las pacientes.
Se piensa que el origen de las bacterias sería el riñón, ya que
2550% de estos casos tienen antígeno O de la bacteria presente,
test de fluorescencia positivo para anticuerpos de la pared
bacteriana y enzima B glucorinidasa en concentraciones variables.
Alrededor del 40% de las pacientes con BA no tratada desarrollan
pielonefritis aguda. BA se relaciona, además, con riesgo
significativamente aumentado de prematurez y RN de bajo peso de
nacimiento.
Cistitis Aguda (CA): llamada también infección
urinaria baja, se caracteriza por sintomatología
de polaquiuria, disuria y disconfort pélvico de grado variable,
en ausencia de fiebre y/o dolor costolumbar. El cultivo de orina
es el examen que certifica esta infección, aunque hay
controversia con respecto al número de colonias. Muchos piensan
que, independientemente del número, habiendo sintomatología, la
infección debe calificarse como cistitis y, por lo tanto,
tratarse como tal. La FDA reconoce como infección sólo un
recuento de colonias 100.000/mL. En nuestro servicio, existiendo
sintomatología y encontrándose sedimento urinario compatible con
infección y urocultivo positivo, independiente del número de
colonias, se inicia tratamiento. A diferencia de bacteriuria
asintomática, el 94% de estas pacientes presenta test de
fluorescencia negativo para anticuerpos bacterianos, indicando que
la vejiga es el sitio de infección.
Pielonefritis Aguda (PA): La pielonefritis aguda,
o infección urinaria alta, es la forma más grave de presentación
de la infección del tracto urinario. El cuadro clínico se
caracteriza por fiebre, que puede llegar a ser muy elevada (sobre
39 C), calofríos intensos, y, en 85% de los casos, dolor en región
costolumbar.
La bacteriuria es siempre significativa, y en el 710% de las
pacientes se produce bacteremia. El hecho más significativo es
que 23% de ellas desarrollará shock séptico, con la
consiguiente gravedad para madre y feto.
Menos frecuentemente, la PA se ha asociado a síndrome de
dificultad respiratoria del adulto, complicación muchas veces
mortal.
La mayoría de las infecciones urinarias altas se producen en los
dos últimos trimestres de la gestación (67%) y 20% ocure en el
puerperio.
Muchas pacientes con esta infección experimentan contracciones
uterinas frecuentes e intensas, debido a que la mayoría de los gérmenes
involucrados contienen fosfolipasa A2, enzima fundamental para la
síntesis de prostaglandinas, sustancias envueltas en el inicio
del trabajo de parto.
La BA no tratada evoluciona a PA en 13,5 a 65% de los casos. Con
tratamiento, en cambio, esos porcentajes disminuyen a 05,3%. De
las pacientes con PA, 28% desarrolla bacteriuria recurrente, y 10%
presenta nuevamente PA durante el mismo embarazo.
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Objetivo
Disponer de una estrategia efectiva de
enseñanza de conocimientos en cáncer de mama (CM) y en la técnica
del autoexamen del seno (AES) para las mujeres mexicanas de entre 12
a 47 años de edad. Material y métodos. Entre abril de 1996 y julio
de 1998, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, México, se diseñaron
y evaluaron dos estrategias de enseñanza del AES y sus materiales
didácticos con base en las propuestas de las mujeres participantes
en el inicio de este estudio. Ambas estrategias consistieron en la
presentación de un folleto y una cinta de video; en la primera, una
enfermera en salud pública condujo la sesión; en la segunda, una
sobreviviente de CM.
Además, en la segunda estrategia se
adicionaron unas diapositivas y unos modelos de senos de silicón.
Ambas estrategias se compararon con una tercera que se extrajo de
las normas de la Secretaría de Salud, consistente en la
presentación de una hoja impresa y una cinta de video por parte de
una enfermera. Participaron 149 mujeres, asignadas aleatoriamente a
cada estrategia. La efectividad de éstas se evaluó por los cambios
en los conocimientos en AES y CM, y en la destreza para identificar
mayor número de abultamientos en un modelo de seno de silicón
tamaño natural, medidos antes y después de la capacitación. Se
realizaron para el análisis estadístico pruebas t de Student,
análisis de varianza, c 2 de McNemar, la de Pearson y regresión
lineal múltiple.
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Objetivo
Determinar la prevalencia de
infección por Chlamydia trachomatis en prostitutas registradas de
la ciudad de Durango, Durango y establecer si existe alguna
correlación entre los datos epidemiológicos y la infección.
Material y métodos. Fueron estudiadas 247 prostitutas y se
obtuvieron muestras endocervicales y datos epidemiológicos. La
prueba Chlamydiazyme (Abbott Laboratories, EUA) fue usada para
detectar el antígeno de C. trachomatis. Resultados. Fueron
positivas para C. trachomatis 41 prostitutas (16.6%), y 37 de ellas
habían tenido actividad sexual en diferentes estados de la
República mexicana, en comparación con las 206 mujeres negativas,
entre las que sólo 109 habían tenido relaciones sexuales fuera de
Durango (p<0.0001). El nivel socioeconómico bajo fue más
frecuentemente observado en prostitutas C. trachomatis positivas
(39/41, 95.1%) que en las negativas (171/206, 83%) (p=0.05).
Conclusiones
Encontramos una prevalencia de infección por C.
trachomatis de 16.6%, la cual se asoció a una actividad sexual de
las prostitutas en diversas entidades federativas, y se pudo
observar que el padecimiento tiende a presentarse más
frecuentemente en mujeres de un nivel socioeconómico bajo.
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PDF.
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