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Clínica Médica

 

Aspectos Clínicos de la Andropausia: ¿Existe o no la Andropausia?

En contraste a la situación en la mujer donde la menopausia marca el final del período fértil, en el hombre la fertilidad persiste a pesar de la edad, pero existe evidencia clínica del climaterio masculino, como, disminución en la masa ósea y muscular disminución en la libido y de la actividad sexual, surgiendo disminución de la virilidad. Estos signos clínicos son apoyados por la evidencia histológica de una disminución de tamaño y de la función de la célula de Leydig.

Evidencia de disminución de los niveles de Testosterona en la andropausia

Hace 25 años en que se reportó que la testosterona disminuye, por lo menos parcialmente como causa de la disminución de su depuración metabólica, aunque también disminuye su concentración plasmática, situación muy controversial en la literatura, una gran serie de estudios entre 1960 y 1970 publicaron esta disminución en la concentración de testosterona seguida por otra serie que no confirmaba esta asociación con la edad del varón; en muchos de estos estudios no se incluyeron varones completamente sanos. 

En estudios más recientes, incluyendo varones exclusivamente sanos y comparándolos con jóvenes confirman la asociación de bajos niveles de testosterona plasmática a medida que avanza la edad, en estos estudios la magnitud de la disminución es menor que en las primeras evaluaciones, con un nivel a los 75 años de las dos terceras partes del valor promedio que se encuentra a los 25 años de edad. En algunos estudios los niveles de testosterona en varones jóvenes fueron bajos. 

En otros estudios la muestra fue obtenida por la tarde, en donde no se observa el efecto de la edad sobre la testosterona, (por la pérdida del ritmo circadiano) en aquellos que reportaron valores normales utilizaron varones excepcionalmente sanos que pueden tener todavía niveles normales de testosterona, desviando los resultados obtenidos. Si se realizan estudios excluyendo a varones con algún grado de arteriosclerosis, pruebas anormales a la tolerancia de la glucosa, hipertensión arterial, isquemia coronaria, o algunas enfermedades respiratorias, etc., se pudiera obtener un grupo de estudio el cual pudiera ser considerado representativo de la población de interés para este tema. 

Como los factores ambientales afectan las concentraciones plasmáticas de la testosterona se ha reportado por algunos autores que a cualquier edad los fumadores concentraciones altas de testosterona, y el stress así como enfermedades previas pueden disminuir estos niveles. Es importante mencionar que hasta aquí los estudios publicados que se han mencionado han sido estudios transversales, y en datos preliminares de un estudio longitudinal del Dr. Vermeulen y col. 

En donde siguieron a 12 varones por 10 años y que tienen actualmente 77 años, se confirmó una disminución de la concentración de la testosterona asociada al incremento en la edad. Casi todos los datos publicados coinciden que la testosterona biológicamente activa es la que disminuye, esto se explica por el incremento observado en la capacidad de unión de la globulina transportadora de hormonas esteroides a medida que avanza la edad y está confirmado por la disminución en la concentración de andrógenos en la mayoría de los tejidos en el varón. Las concentraciones de dihidrotestosterona en estos varones no sufren cambios o levemente disminuye, y en aquellos que presentan hiperplasia benigna de próstata, las concentraciones son más altas que el grupo control de la misma edad. 

Los niveles de androstenediol plasmático y el glucurónido urinario de este esteroide, los cuales son considerados los mejores parámetros de la acción androgénica periférica, disminuyen significativamente con la edad, por lo tanto LH y FSH se encuentran aumentadas y la respuesta testicular a la administración de HCG es subnormal, evidenciando una falla primaria del testículo senil. Más información...

 

Hipertiroidismo

(Tirotoxicosis; bocio difuso tóxico; enfermedad de Graves; enfermedad de Basedow; bocio nodular tóxico; enfermedad de Plummer)

Enfermedad de Graves (bocio difuso tóxico)

La enfermedad de Graves se caracteriza por hipertiroidismo y una o varias de las siguientes características: bocio, exoftalmos y mixedema pretibial. La causa del hipertiroidismo no se conoce por completo, pero probablemente es inmunológica. Los pacientes con enfermedad de Graves presentan en el suero unos estimulantes tiroideos circulantes a los que se denomina inmunoglobulinas estimulantes del tiroides (TSI) o anticuerpos estimulantes del tiroides (TSAb), y que consisten en IgG 7S. 

Las TSI revisten especial interés, ya que son anticuerpos dirigidos contra el receptor de TSH y estimulan específicamente la actividad del tiroides. Los anticuerpos aparecen probablemente como consecuencia de un defecto de los linfocitos T supresores, que permite que un clon de linfocitos T colaboradores interactúe con antígenos tiroideos específicos, prolifere e interactúe con linfocitos B produciendo TSI. La TSH no es una causa de enfermedad de Graves. V. la enfermedad de Graves del recién nacido en Hipertiroidismo.

Síntomas y signos

Existen muchos signos y síntomas asociados al hipertiroidismo. Son los mismos para todos los tipos de hipertiroidismo, con algunas excepciones, como la oftalmopatía infiltrativa y la dermopatía, que ocurren sólo en la enfermedad de Graves. 

La forma de presentación clínica puede ser espectacular o sutil. Los signos más frecuentes son los siguientes: bocio, taquicardia, presión diferencial aumentada, piel caliente, fina y húmeda, temblor, signos oculares (v. más adelante) y fibrilación auricular. Los síntomas más frecuentes son los siguientes: nerviosismo y aumento de actividad, aumento de sudación, hipersensibilidad al calor, palpitaciones, fatiga, aumento del apetito, pérdida de peso, taquicardia, insomnio, debilidad y deposiciones frecuentes (a veces con diarrea). 

Muchos de los síntomas del hipertiroidismo son similares a los del exceso adrenérgico. En el hipertiroidismo se produce un notable aumento de la actividad adrenérgica, y muchos fármacos que bloquean la estimulación del sistema nervioso adrenérgico alivian los signos hipertiroideos (v. Tratamiento, más adelante). 

Sin embargo, el mecanismo por el que se produce el aumento de la actividad adrenérgica en el hipertiroidismo no está claro y resulta aún más difícil de comprender teniendo en cuenta que cursa con una reducción de las concentraciones séricas de catecolaminas. Los pacientes de edad avanzada, en especial los que presentan un bocio nodular tóxico, pueden tener manifestaciones atípicas con un hipertiroidismo apático u oculto (monosintomático). Más información...

Servicio de Endocrinología. Hospital La Paz, Madrid
Tratamiento farmacológico del síndrome de Cushing

El síndrome de Cushing es la consecuencia clínica de la presencia de concentraciones circulantes anormalmente elevadas y mantenidas de glucocorticoides, ya sean éstos de producción endógena o administrados exógenamente.Pocas manifestaciones de este síndrome son específicas, pero la constelación clínica que lo caracteriza es fácil de reconocer cuando están presentes síntomas y signos tales como obesidad central, plétora facial, debilidad muscular, hirsutismo, trastornos menstruales, hipertensión, hiperglucemia, astenia y depresión.

La causa más común de este síndrome es la administración de glucocorticoides sintéticos para el tratamiento de enfermedades crónicas (síndrome de Cushing exógeno). En lo que respecta, no obstante, al hipercortisolismo endógeno, el neurocirujano Harvey Cushing, en su descripción del síndrome que hoy lleva su nombre, reconoció que tumores originados tanto en las células basófilas de la hipófisis como en la corteza suprarrenal podían dar lugar a los mismos síntomas clínicos.De ahí la diferenciación clásica entre el síndrome de Cushing dependiente e independiente de corticotropina (ACTH).

La primera de estas posibilidades, es decir, el síndrome de Cushing dependiente de ACTH, se presenta en aproximadamente el 85 % de los pacientes. Una anormal secreción de ACTH estimula la corteza suprarrenal para producir cantidades excesivas de cortisol. A su vez, la hipersecreción de ACTH puede tener su origen en un adenoma hipofisario (enfermedad de Cushing, el 80 % de los casos dependientes de ACTH), o bien en la secreción ectópica de este péptido (20 %), generalmente por un carcinoma pulmonar de células pequeñas o un tumor carcinoide de localización variable.

 Otra forma más rara de síndrome de Cushing dependiente de ACTH se debe a la secreción ectópica de hormona liberadora de corticotropina (CRH).20-22 El síndrome de Cushing no dependiente de ACTH se presenta en un 15 % de los pacientes y tiene su origen en la mayoría de los casos en un tumor suprarrenal (adenoma o carcinoma), aunque también puede generarse por hiperplasia suprarrenal bilateral de la que existen varios tipos que se recogen en la tabla 1. Más información...

Tumor de la glándula pituitaria

Los tumores de la glándula pituitaria son casi invariablemente benignos y son ordinariamente curables. Las manifestaciones de un tumor pituitario dependen de la hormona secretada por el tumor así como del patrón de crecimiento del tumor dentro de la silla turca. Los tumores que son con frecuencia activos hormonalmente son los adenomas eosinofílicos que secretan la hormona del crecimiento (GH), los adenomas basófilos que secretan la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) y los adenomas que secretan prolactina (PRL). 

Estos tumores pueden ser protuberantes fuera de la silla. El adenoma sin actividad hormonal, un tumor pituitario común, a menudo es mucho más grande y puede presentar propiedades invasoras. La posibilidad de ceguera es mayor en pacientes con este tumor porque, en la ausencia de síntomas endocrinos, la pérdida visual es la manifestación inicial ordinaria. El craniofaringioma, un tipo de tumor pituitario, se discute por separado en el documento de PDQ sobre tumores cerebrales en adultos.

Información de las etapas

La presencia de un tumor pituitario se determina con mayor facilidad mediante imágenes por resonancia magnética, aunque también puede establecerse por estudios radiográficos que incluyen radiografías del cráneo, tomogramas y tomografía computarizada. Estudios endocrinos apropiados ayudarán a excluir causas no pituitarias del síndrome de Cushing. Los tumores pituitarios se clasifican comúnmente de acuerdo al tipo de célula. Un sistema de clasificación que se usa para los tumores pituitarios es el de Leavens.[1]

Tumores productores de ACTH (Enfermedad de Cushing)

La manifestación principal del adenoma basófilo es la secreción de la hormona adrenocorticotrópica, que da lugar al síndrome de Cushing. Inicialmente, estos tumores se limitan a la silla turca, pero se pueden alargar y convertirse en invasores después de adrenalectomía bilateral (síndrome de Nelson).

Tumores productores de prolactina

El adenoma que secreta prolactina es un tumor de la glándula pituitaria que se localiza típicamente dentro de la silla. En mujeres, estos adenomas son pequeños (menos de 10 mm) con frecuencia. Sin embargo, en cualquier sexo pueden llegar a ser suficientemente grandes que hacen la silla turca más grande.

Tumores productores de hormona de crecimiento

Este tumor eosinofílico secreta hormona de crecimiento, dando lugar a gigantismo en pacientes más jóvenes y acromegalia en otros. No es rara la extensión supraselar.

Tumores no funcionantes

Estos tumores surgen de la adenohipófisis y causan síntomas al extenderse más allá de la silla, lo que resulta en presión sobre estructuras circundantes más que en secreción de una sustancia hormonalmente activa. Más información...

Revista Argentina de Clínical Neuropsiquiátrica
Uso del Ketoconazole en pacientes depresivos refractarios

El Ketoconazole, un derivado imidazólico que inhibe la génesis de esteroides suprarrenales, utilizado para el tratamiento de la enfermedad de Cushing, se usó en el tratamiento de cuarenta y dos pacientes con depresiones severas y refractarias, a terapéutica antidepresiva específica.

Se asoció medicación antidepresiva con 600 mg diarios de Ketoconazole por vía oral, durante 4 semanas.
Se describen remisiones completas en 18 pacientes, parciales en 12, sin respuesta en 6 e intolerancia en otros 6.
Summary
Ketoconazole, an imidazolic derivate that inhibits the genesis of suprarenal steroids, used in the treatment of the Cushing disease, was used in the treatment of 42 patients suffering from severe refractory depressions.
Antidepressive was combined with 600 mg of Ketoconazole taken orally every day during 4 weeks.

Total remission was observed in 18 patients, partial remission en 12, no response in 6 and intolerance in anothers 6.
Introducción
La depresión no es una entidad clínica homogénea en ninguno de sus aspectos: neuroquímico, neurofisiológico, neuroendócrino, farmacológico o psicodinámico.

La resistencia terapéutica en el tratamiento de pacientes con trastornos depresivos es un importante problema médico por la frecuencia con que se presenta y por las consecuencias personales, familiares y sociales que acarrea.

Se estima que entre el 25% y el 40% de los pacientes depresivos(6) no responden al tratamiento farmacológico con antidepresivos, y que a pesar de la utilizació de dosis máximas,(26) del monitoreo de las concentraciones plasmáticas(44, 21) y de la duración adecuada en su administración, en un 10% de los pacientes depresivos no se consigue obtener resultados clínicos satisfactorios.
Es de destacar que las nuevas generaciones de antidepresivos (sean inhibidores de la recaptación de monoaminas o inhibidores reversibles de la MAO-A), a pesar de que posibilitan contar con un mayor arsenal terapéutico, no logran disminuir este índice habitual de pacientes refractarios.(16). Más información...

Antagonistas de los receptores de angiotensina II

Se propuso revisar los nuevos conocimientos sobre los receptores de la angiotensina II y las implicaciones clínicas y terapéuticas derivadas de su bloqueo farmacológico. Se destacó la reconocida importancia del sistema renina-angiotensina en la regulación cardiovascular y renal y se explicó que sus efectos están medidos por la acción de la AII sobre sus receptores (tipo 1 y tipo 2). Se concluyó que los recientes avances en el control farmacológico de ese sistema, especialmente por la aparición de nuevos antagonistas de los receptores de la AII activos por vía oral, como el losartán, pueden ser de extraordinaria eficacia en el tratamiento de la hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y en evitar la progresión de la insuficiencia renal crónica.

Descriptores DeCS: SISTEMA RENINA-ANGIOTENSINA; RECEPTORES DE ANGIOTENSINA/farmacología; RECEPTORES DE ANGIOTENSINA/ /uso terapéutico; ANGIOTENSINA/farmacología; ANGIOTENSINA II/uso terapéutico; HIPERTENSION/quimioterapia; INSUFICIENCIA RENAL CRONICA/quimioterapia; INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA/quimioterapia.

El sistema renina-angiotensina (SRA) es uno de los principales reguladores de la presión sanguínea y de la homeostasis hidroelectrolítica y la angiotensina II (A II), su principal mediador.

Inicialmente se pensó que el SRA se comportaba como un sistema únicamente endocrino, pero en la actualidad está totalmente demostrada su existencia en diversos tejidos (corazón, cerebro, pulmón) de funcionamiento autocrino y paracrino y se le atribuye una importante función en el control cardiovascular.1 Se conoce en la actualidad, que la A II puede ser sintetizada en los tejidos por otras enzimas proteolíticas, como las quimasas, no sólo a partir de angiotensina I (AI), sino de angiotensinógeno, por lo que la A II puede generarse fuera del control de la renina o de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y por lo tanto, el bloqueo de estas enzimas no consigue una completa inhibición del SRA2 (fig. 1).

Fig. 1. Esquema sobre las enzimas implicadas en la síntesis de la angiotensina II y los receptores que medían sus efectos y sus bloqueadores.
ECA: Enzima convertidora de angiotensina. AT1: Receptor de tipo 1. AT2: Receptor de tipo 2. AII: Angiotensina II.

Bloqueo farmacológico del sistema renina-angiotensina

A pesar de disponer de fármacos que permiten bloquear el SRA a varios niveles (renina, ECA, A II), hasta ahora han sido los inhibidores de la ECA (IECA) los que han demostrado mayor utilidad clínica.3 La ECA no es una enzima específica y también se comporta como una kinasa II, que degrada e inactiva la bradiquinina, por ello los IECA inducen un aumento de los niveles plasmáticos de bradiquinina, potente vasodilatador que puede, por tanto, contribuir a los efectos antihipertensivos de la inhibición del SRA.4 La bradiquinina también es un potente agente proinflamatorio y puede estar implicada en algunos de los efectos secundarios del IECA, como la tos, las erupciones cutáneas y el angioedema.5 La ECA no es la única enzima proteolítica capaz de sintetizar A II, por lo que los IECA pueden no proporcionar un bloqueo completo del SRA.

En la actualidad, la forma más específica de bloquear el SRA es al nivel de los receptores de A II, para inhibir la actividad biológica de ésta, independientemente de su ruta metabólica de formación.

La expectativa hipotética de que la inhibición de los receptores A II fuera no solamente más selectiva, sino también más eficaz apoyó la idea del desarrollo farmacológico de estos antagonistas. Más información...

  Adenoma de hipófisis

Los tumores de hipófisis representan el 10% de las neoplasias del SNC, presentándose mas frecuentemente en la tercera y cuarta década de la vida, afectando por igual a hombres y mujeres.

Su origen es principalmente a partir de la adenohipófisis ; los tumores de la neurohipófisis son raros.

Se manifiestan por síntomas visuales, amenorrea- galactorrea, pérdida de la libido, acromegalia o síndrome de Cushing.
La cefalea cuando existe generalmente es referida a la región temporal o frontal en la línea media.
Pueden estar asociados al síndrome de neoplasia endocrina múltiple ( NEM ) , especialmente el tipo I. ( a diferenciar con el síndrome de Zollinger-Ellison,) hiperparatiroidismo.

Clasificamos los tumores como micro, meso o macrodenoma , funcionante o no funcionante.
 
Exploración

Una vez exista la sospecha diagnóstica, se debe realizar un examen clínico con énfasis en :

Síntomas visuales
Evaluación de campos visuales
Compromiso de pares craneales ( III, IV, VI )

Síntomas endocrinos
Aumento de prolactina
Mujeres                   Galactorrea
nfertilidad
Amenorrea
Hombres   Disminución de la libido
Impotencia
Oligoespermia
Galactorrea
Aumento hormona del crecimiento                    Gigantismo
Acromegalia
Aumento de ACTH                                           Enfermedad de Cushing
Aumento de TSH                                             Hipertiroidismo
Aumento LH - FSH, subunidad alfa                   Disfunción gonadal

  Más información...

La imagen radiológica de los tumores intracraneales

1. Aspectos generales del diagnóstico radiológico

a) Función y objetivos de la radiología

El diagnóstico de presunción de los tumores del SNC es casi exclusivamente radiológico. Excepto en el caso de algunos adenomas hipofisarios hiperfuncionantes, la radiología se encarga de detectarlos, localizarlos, determinar la extensión de la lesión y el grado de edema, la presencia de herniaciones o de hidrocefalia, así como de sugerir el planteamiento terapéutico y controlar la evolución y complicaciones después del tratamiento.

La caracterización estructural del tumor que ofrecen las técnicas de imagen, en conjunción con otros datos como la edad, la localización y la forma de presentación clínica, permite asimismo sugerir unas pocas opciones diagnósticas apropiadas, incluso una sola a veces, aunque pretender anticipar el diagnóstico histológico en todos los casos es asumir el trabajo del patólogo y tentar a la suerte, como ocurre en otros muchos órganos.

Los tres primeros objetivos que se plantean cuando encontramos una alteración intracraneal que puede ser un tumor pueden concretarse en tres preguntas:

1) La primera: ¿es una masa?, es la más importante, porque a veces se plantean serias dudas con lesiones de otra naturaleza, sobre todo isquémicas, que son por supuesto mucho más frecuentes. En estos casos, lo mejor es el estudio de control a los dos o tres meses, ya que prácticamente todos los infartos han debido hacerse más pequeños en ese tiempo.

2) A continuación: ¿es intra o extraaxial?, entendiendo por extraaxiales las originadas fuera del parénquima cerebral e intraaxiales dentro, lo que evidentemente cambia mucho la lista de diagnósticos posibles.

3) Y por último: ¿dónde está el borde del tumor?, a lo que no siempre podemos responder fiablemente, incluso con las herramientas radiológicas más modernas, teniendo en cuenta la naturaleza infiltrante de muchas lesiones. La tendencia actual es considerar y tratar como tumor toda la zona hiperintensa en secuencias de RM ponderadas en T2, no sólo la que capta contraste.

b) Técnicas de imagen

Para responder las cuestiones anteriores, y dado que los ultrasonidos no atraviesan la barrera ósea del cráneo, contamos básicamente con dos modalidades radiológicas de formación de imágenes: la tomografía computarizada por rayos X (TC, TAC o escáner) y la tomografía computarizada por resonancia magnética o RM.

Figura 12: Metástasis cerebral. TC con contraste IV. El realce intravenoso aumenta la sensibilidad del estudio, con captación homogénea de las lesiones y demostración de dos nuevas: una a nivel vermiano y otra a nivel subcortical temporal derecho, que pasaron inadvertidas inicialmente.


Hoy en día ya no pueden considerarse equivalentes escáner y resonancia para evaluar las neoplasias intracraneales: la RM es decididamente superior, por su mayor sensibilidad y por su capacidad de representar la anatomía en cualquier plano del espacio, además de que no utiliza radiación ionizante. 

A la TAC le quedan la disponibilidad y el precio como principales argumentos ventajosos, de mucho peso todavía para justificar un uso amplio con este propósito. También es cierto que reconoce mejor las calcificaciones, lo que puede hacerla incluso algo más específica que la RM, pero este no es un objetivo radiológico prioritario, como hemos comentado. La función diagnóstica de la angiografía se limita al estudio preoperatorio de la vascularización tumoral, aunque esta técnica tiene una importante aplicación terapeútica como vía para la embolización tumoral. Más información...

 

 


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Revisado:01/07/2008