
En los 15 últimos años el uso de la aspirina (AAS)
ha aumentado de forma progresiva en la profilaxis secundaria de las
enfermedades vasculares agudas : trastornos isquémicos transitorios,
accidentes cerebro vasculares menores, infartos cerebrales, infarto de
miocardio y angina inestable (1). Desde principios de este siglo se
conocen los efectos lesivos de la AAS sobre el estómago, y son la
hemorragia digestiva alta y la perforación los efectos secundarios
gastrointestinales más graves (2). Al comparar a la AAS con el resto
de los Antiinflamatorios No Esteroideos (AINE) se observa que ésta
presenta un riesgo relativo de sangrado intermedio que es similar al
del naproxeno (3).
Inicialmente la AAS se utilizó a dosis altas en
la profilaxis vascular. Estas dosis se han ido progresivamente
disminuyendo con objeto de disminuir los efectos gastrointestinales,
al mismo tiempo que se mantenía su eficacia terapéutica. Para
comprobar esta hipótesis se han realizado diferentes estudios
controlados(4,5,6,7).
La Hemorragia Digestiva Alta
(HDA) es una
patología frecuente, cuya mortalidad permanece estable (5-12%) en los
últimos 40 años (8,9). Esta tasa de mortalidad se ha mantenido a
pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos desarrollados. Se
ha demostrado que la edad es un factor de riesgo en los pacientes con
HDA, y el aumento de la edad media se ha considerado como uno de los
factores de la estabilización de la mortalidad (9).
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El personal sanitario, por su frecuente contacto con la sangre
y otros fluidos corporales de los pacientes, puede sufrir
exposiciones accidentales a estos productos, siendo el riesgo
biológico el más frecuente entre los riesgos laborales de
los trabajadores sanitarios.
Entre las enfermedades infecciosas a las que se ve expuesto el
personal sanitario destacan las hepatitis víricas, que tienen
la consideración de enfermedad profesional (Real
Decreto 1995/1978 de 12 de mayo, BOE 25-8-78, y Ley 31/1995 de
8 de noviembre sobre Prevención de Riesgos Laborales, BOE
10-11-95). El Real Decreto 664/1997 de 12 de mayo, sobre la
protección de los trabajadores contra los riesgos
relacionados con la exposición a agentes biológicos durante
el trabajo, BOE 24-5-1997, clasifica los agentes biológicos
en cuatro grupos, quedando incluidos los virus de la hepatitis
B, C y D en el grupo 3, lo que supone considerar a estos
agentes como aquellos que pueden causar una enfermedad grave
en el hombre y presentar un serio peligro para los
trabajadores, con riesgo de que se propague a la colectividad
y para los que existe generalmente una profilaxis o
tratamiento eficaz.
En el Hospital de Sagunto se dispone desde 1990 de un registro
de las exposiciones accidentales a sangre y fluidos corporales. Durante los años 1996 y 1997 se produjeron 127
accidentes biológicos, con una densidad de incidencia
aproximada de 6 exposiciones por cada 100 trabajadores y año.
El 89% de las exposiciones fueron a sangre, siendo el pinchazo
la forma de exposición en el 79% de las ocasiones. La fuente
de exposición se identificó en el 94% de los casos; de ellas,
el 12% eran VHC positivo, el 6% VIH positivo y el 2%
VHB positivo.
La transmisión de cualquier agente patógeno requiere una
fuente infecciosa y la transferencia del agente a través de
las barreras defensivas a un contacto susceptible. Así, el
riesgo de transmisión depende básicamente de los siguientes
factores:
-
Prevalencia de la infección en la población.
-
Cantidad del agente patógeno transmitida.
-
Características específicas de éste.
-
Modo de transmisión.
-
Frecuencia o probabilidad de exposición al material
infectado.
-
Grado de susceptibilidad del contacto.
Hasta el momento actual se han identificado
seis virus de la hepatitis (A, B, C, D, E y G), que
difieren no sólo en sus características fisicoquímicas y
biológicas, sino también en sus mecanismos de transmisión y
su comportamiento clínico-evolutivo.
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Programa de actualización
continua para médicos generales
Giardiasis
La giardiasis es una de las parasitosis más frecuentes en la República Mexicana, sobre todo en niños.
Agente causal
Giardia duodenalis.
Distribución geográfica
Mundial. En México está considerada como una de las parasitosis más
frecuentes, sobre todo en los preescolares y escolares con frecuencia
que se calcula alrededor de 23.8%.
Fases de desarrollo
Trofozoito. Mide entre 10 y 20 micras de longitud por 5 a 15 de
ancho, piriforme cuando se observa de frente y lateralmente semeja una
coma o cucharilla.
Quiste.
Es ovalado y, mide 8 a 12 por 7 a 10 micras de
longitud y ancho, respectivamente; en fresco se observa como un cuerpo
muy refringente, con membrana de doble pared y cuatro núcleos.
Localización en el huésped
Mucosa del doudeno y parte alta del yeyuno.
Manifestaciones clínicas
La sintomatología puede durar pocos días o varios meses.
En la etapa aguda se presentan evacuaciones acuosas, mucosas,
voluminosas de amarillento o verdoso con aspecto de yerba molida
y en ocasiones con resto de alimento y grasa.
Existe dolor epigástrico que puede ser posprandial inmediato o
tardío.
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Programa de actualización continua para
médicos generales
Teniasis
Agente causal:
Taenia solium y T. saginata
Distribución geográfica
Cosmopolita. Es un parásito importante del hombre en aquellos lugares
donde el consumo frecuente de la carne de cerdo y de res cruda o
insuficientemente cocida, ya que la carne de estos animales puede
contener las fases larvarias de las tenias mencionadas, las cuales se
denominan metacéstodos o cisticercos.
Si una persona ingiere carne de cerdo con cisticercos, adquiere infección por T. solium, y si ingiere huevos de T. solium entonces adquiere cisticercosis.
Fases de desarrollo
La frecuencia de la teniasis en México es de alrededor de 1.5%.
Fases de desarrollo
Adulto (de T. solium.) Mide de 2 a 7 metros de longitud
y posee escólex o cabeza cuadrangular de aproximadamente 1 mm de diámetro,
con cuatro ventosas musculares grandes en forma de copa que miden 0.5
mm de diámetro y rostelo prominente, redondeado y armado con una
doble corona de ganchos en número de 22 a 32. Luego sigue el cuello y
la cadena estrobilar compuesta por unos 1,000 a 2,000 segmentos o
proglótidos.
Metacéstodo, cisticerco, etc. Existen dos tipos
fundamentales el de T. solium, también denominado Cysticercus
cellulosae, el cual es una vesícula blanquecina de 0.5 a 1.5 cm
de ancho, con escólex invaginado y armado con doble corona de
ganchos, al igual que el adulto, y el de T. saginata, denominado Cysticercus bovis, más o menos con las mismas características
que el anterior, pero sin corona de ganchos en el escólex.
El diagnóstico de certeza en la teniasis se efectúa mediante la observación de los proglótidos grávidos o el escólex que salen con la materia fecal. A veces se encuentran huevos, pero éstos no permiten discriminar entre T. solium y T.
saginata.
Huevos.
Los huevos que producen los adultos de ambas
especies de Taenia sonsemejantes e indistinguibles al examen microscópico. Son esféricos,
miden de 30 a 45 micras de diámetro y poseen una cápsula gruesa
radiada y una membrana hialina de origen embrionario. En su interior,
se encuentra el embrión (oncosfera o embrión hexacanto) que
generalmente posee tres pares de ganchos.
Mecanismo de infección
El hombre adquiere la teniasis al ingerir, con la carne de cerdos
infectados por C. cellulosae o de res infectada por C. bovis,
formas larvarias que en ambos casos se transforman en el parásito
adulto ya sea T. solium o T. saginata, respectivamente.
A estos parásitos adultos se les denomina comúnmente como
"solitaria".
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Ficha patronímica
Paciente de 34 años, sexo masculino, procedente de
Montevideo, habiendo vivido en Brasil durante 2 años.
Antecedentes personales
Usuario de drogas por vía inhalatoria e intravenosa (LSH,
cocaina y heroina). Serología positiva para VIH conocida
desde 1988. En 1886 fue tratado en Brasil por malaria. En
julio de 1994 consultó por primera vez en la policlínica del
Servicio de Enfermedades Infecto-contagiosas (SEIC) por
presentar astenia, mialgias dorsales y dermatitis seborreica.
Internado en octubre de 1994 por fiebre y expectoración
purulenta, recibiendo macrólidos y cefuroxime. Reingresó en
diciembre del mismo año por sinusitis frontal y pérdida de más
de 10 quilos de peso.
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Ambas
radiografías de tórax corresponden a enfermos con tuberculosis. El
patrón
radiológico es de tipo nodular difuso, con predominio en campos
pulmonares
superiores.
Los nódulos son de mediano tamaño, teniendo pocos milímetros de
diámetro. En una de las radiografías se observan cavidades de halo
fino, que son características de esta forma de tuberculosis. Las mismas
se constituyen por insuflación de una pequeña cavidad, creada al
eliminarse por vía brónquial el caseum contenido en uno de los
múltiples nódulos descritos.
El diagnóstico de tuberculosis se sospecha por el cuadro
clínico-radiológico, pero debe ser confirmado por la identificación
de Mycobacterium tuberculosis. El hallazgo de bacilos
ácido-alcohol-resistentes (BAAR) en el examen directo del esputo es
altamente aproximativo del diagnóstico etiológico y suficiente para
iniciar el tratamiento específico.
Si el paciente no expectora o la baciloscopía es negativa, se recurre a
la fibrobroncoscopía con cepillado bronquial para obtener material. de
estudio. Aunque esta técnica tiene un mayor rendimiento diagnóstico el
resultado del directo puede ser negativo en esta forma de tuberculosis,
debiendo esperarse 60 días para obtener el resultado del cultivo.
Si bien actualmente hay métodos más rápidos de diagnóstico, aun no
están disponibles en nuestro medio. La hemoptisis en un enfermo con
secuelas tuberculosas puede responder a varias causas: 1)
bronquiectasias,
2) sangrado de aneurismas venosos de la pared cavitaria, 3)
reactivación de la tuberculosis, 4) aspergiloma intracavitario.
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Paciente
de 52 años, con antecedentes de tuberculosis pulmonar hace 15
años. Cursó asintomático hasta el momento actual en que
consulta por hemoptisis. En la radiografía de tórax se
observa el desplazamiento del mediastino hacia la
izquierda y
lesiones pulmonares de ambos campos pulmonares superiores,
mayores a izquierda. La tráquea no solo está desplazada a
izquierda sino que está incurvada, es lo que se conoce como
traqueoescoliosis.
Es característico observarla cuando haysecuelas fibrosas tuberculosas del lóbulo superior que la
traccionan.
La opacidad del tercio superior izquierdo tiene un borde
inferior constituido por una línea curva de concavidad
inferior que corresponde a la cisura horizontal traccionada
por fibrosis. En la parte inferior de esa opacidad hay una
imagen redondeada más clara. Puede interpretarse esa imagen
como una lobitis superior retráctil y excavada.
En el tercio superior del pulmón derecho se observan trazos y
nódulos.
La TAC de tórax pone de manifiesto el desplazamiento de la
tráquea y la extensa destrucción parenquimatosa.
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Presentaciones
breves de pacientes con manifestaciones cutáneas y mucosas de
Enfermedades de Transmisión Sexual
Experiencia
de la Clínica de Enfermedades Infecciosas
La lesión que se observa en la figura es un chancro
sifilítico.
El chancro es la lesión primaria de la sífilis, localizada
en el lugar de inoculación de Treponema pallidum. Se
manifiesta unas 3 semanas después del contacto infectante,
siendo el período de incubación totalmente silencioso.
El chancro sifilítico es una ulceración indolora, redondeada, superficial, de 5 a 15 mm de
diámetro, de fondo limpio, ajamonado, en general única, cuya característica
más evocadora es la induración. Se acompaña de
adenomegalias regionales, donde 1 es de mayor tamaño. No
duelen, no adhieren a los planos vecinos, ni modifican la piel
que las recubre, tampoco se reblandecen, ni supuran.

La sospecha diagnóstica se confirma por la visualización del
germen, con movimientos característicos, en el microscopio de
campo oscuro. El material para estudio se obtiene por raspado
leve de la lesión o punción del ganglio. En etapas precoces
(7 a 10 primeros días) la serología es aun negativa.
Cuando se hace el diagnóstico de sífilis siempre es
necesario solicitar una serología para VIH
El tratamiento de la sífilis precoz se efectúa con
benzetacil 2.4 M UI i/m en 1 sola dosis. .
Después del tratamiento el enfermo debe ser controlado, tanto
por la clínica como estudios serológicos,con VDRL
cuantitativo, a los 3, 6 y 12 meses.
Si los síntomas y/o sinos persisten y los títulos de
anticuerpos ascienden debe considerarse que el paciente se
reinfectó o falló el tratamiento. En la primera situación
se repite la serología para VIH y se vuelve a tratar. Si se
descarta la reinfección se propone realizar una PL para
estudio citoquímico y VDRL del líquido céfalo-raquídeo. Si
el LCR es normal se indica retratamiento con benzetacil 7.2 M
UI en 3 dosis separadas por 1 semana. Si el citoquímico del
LCR está alterado y/o el VDRL es reactivo se indica el plan
terapéutico de la neurosífilis.
Si a los 6 meses de haber tratado una sífilis temprana los
niveles de anticuerpos no descendieron en forma significativa
(por lo menos 4 veces) se considera que el tratamiento está
en riesgo de fallar. El óptimo manejo de estos pacientes es
discutible.
No olvidar de tratar y estudiar al (o los) compañeros
sexuales que estuvieron expuestos en los 90 días que
precedieron al diagnóstico de sífilis precoz. Si la exposición
fue anterior a los 90 días debe realizarse tratamiento si no
es posible hacer los estudios serológicos inmediatamente y no
hay seguridad de que la persona se controle.
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Esta paciente consultó porque desde hacía varios días notaba la
presencia de
lesiones genitales y perianales de mal olor. De sus
antecedentes se conoció que tenía varias parejas sexuales, no
habiendo observado si alguna de ellas había tenido lesiones
genitales. Del examen físico se destacó la presencia de
vegetaciones planas, de aproximadamente 1 a 2 cm de diámetro,
redondeadas u ovaladas, de base ancha, rosa grisáceo,
indoloras y húmedas. Además se observaron lesiones generalizadas
de piel, de 0,3 a 0,5 cm. de diámetro, pápuloescamosas y
pápulocostrosas,
de bordes bien definidos, no pruriginosas ni dolorosas. En la
comisura labial había una lesión blanquecina, papulosa, no
fisurada. A nivel de la mucosa bucal se observaron placas
blanquecino-grisáceas, algunas erosionadas superficialmente.
Comentario
La sospecha clínica fue de sífilis secundaria. La misma se basó
en la localización de las lesiones y el aspecto de las
mismas.
Las lesiones genitales y perianales son condilomas planos.
Corresponden a sifilides, que en zonas húmedas y calientes, como
anogenital, interglútea, axilas y surco submamario se
hipertrofian y maceran adquiriendo el olor característico.
Las lesiones de piel corresponden a sifilides. Estas son las
lesiones elementales de los brotes de la sífilis secundaria que
siguen a la roseola. Ponen de manifiesto la difusión de la
enfermedad. Están diseminadas en la superficie corporal, con
compromiso frecuentemente de palmas y plantas, donde es característico
que cabalguen sobre los pliegues. Los surcos naso-genianos y
mentoniano son asiento frecuente de sifilides que dan un falso
aspecto de acné.
Puede encontrarse depilación de las cejas y una alopecía
reciente, en varias áreas, de pérdida incompleta de los cabellos.
En el curso de la sífilis secundaria las lesiones en mucosa bucal
son muy frecuentes y reunen las características descritas. La
localización en la comisura bucal de lesiones
infiltradas,
siempre sugiere el origen sifilítico de las mismas.
Todas estas lesiones están habitadas por T. pallidum. Las
localizadas en zonas húmedas son altamente contagiosas.
Los diagnósticos diferenciales se plantean con: pitiriasis rosada, eritema
multiforme, enfermedades eruptivas virales, sarna,
erupciones medicamentosas, linfoma, sindrome mononucleótico de
diversas etiologías, etc.
El diagnóstico se confirma con el estudio serológico de VDRL
cuantitativo y en los casos dudosos se pide FTA-abs o TPHA. (ver
tema).
El tratamiento se hace con benzetacil en dosis única de 2.4 M UI
i/m, aunque hay autores que prefieren indicar con una segunda
dosis una semanal después, especialmente en embarazadas. (ver
tema).
Los pacientes deben ser controlados clínicamente y con VDRL
cuantitativo a los 3, 6 y 12 meses (ver
tema).
En forma simultánea se debe tratar a los compañeros sexuales.
Como esta enferma estuvo expuesta al riesgo de adquirir una ETS,
puede haber adquirido otras. Por esto siempre hay que proponer la
realización de serologías para VIH y virus de la hepatitis B,
para aconsejar la vacuna de hepatitis B si la persona no está
infectada ni inmunizada.
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