Revista de Medicina Infantil
Factores
predictores neonatales de la evolución alejada en pacientes con
atresia de esófago
Si
bien se observa al presente una elevada sobrevida neonatal de
los pacientes con atresia de esófago (AE), persiste una frecuencia
elevada de morbimortalidad alejada.
Se estudiaron las caracteristicas clinicas, las complicaciones
neonatales y postneonatales de 213 niños atendidos por esta patología
entre 1989 y 1996 en el Hospital de Pediatría Garrahan a un de
analizar la relación existente entre ciertas variables neo-natales
y una evolución complicada (EC) definida por la necesidad de realizar
una o más cirugías para corregir la AE luego del período neonatal
y/o la internación por complicaciones respiratorias severas que
necesitaron ARM. Hubo 34 casos (16%) con EC. Esta no se relacionó
con la forma de presentación clínica neonatal de la AE.
En cambio ciertas complicaciones neonatales (neumonía, neumotórax
y dehiscencia de sutura) tuvieron alta relación con una desfavorable
evolución postneonatal (p <0,05).
El grupo con EC tuvo mayor frecuencia de neumonía recurrente,
refistula, estenosis subglótica y enfermedad pulmonar crónica (EPC) en comparación al grupo control (p< 0.01) La mortalidad
del grupo con EC fue alta (32%) y relacionada en general
a EPC. Las acciones terapéuticas tendientes a prevenir ciertas
complicaciones neonatales, su detección precoz y el tratamiento
adecuado de las complicaciones postneonatales podrían lograr una
mejor evolución alejada y disminuir la mortalidad tardía de la
AE.
Palabras
clave: Atresia
de esófago. Neonatología. Evolución alejada de la atresia de esófago.Usted puede
solicitar el trabajo completo a: fundgarra@drwebsa.com.ar.
Más
información...
Crecimiento
físico en niños sometidos a trasplante hepático
El Trasplante
Hepático (T.H.) constituye una Opción válida en diversas enfermedades
hepáticas de la infancia que no poseen otra alternativa terapéutica.
El Objetivo del trabajo es utilizar el crecimiento como un indicador
para evaluar el éxito de un plan de T.H. en los niños sobrevivientes.
De un total de 64 trasplantes realizados en 62 niños. desde
noviembre de 1992 a enero de 1996. se estudiaron 31 niños seguidos
por un periodo de 0.50 a 3,55 años. en los que se efectuaron
mediciones antropométricas seriadas, y evaluación de la maduración
esquelética.
Los resultados muestran que el crecimiento post- T.H. es diferente
según distintos grupos. Los pacientes con atresia de vias biliares
(A.V.B) y cirrosis auto-inmune (C.A) presentan un déficit de
estatura similar al inicio del seguimiento (-1.14 y -1.39 DS).
pero difieren en su evolución post T.H.: el grupo de AVB presenta
crecimiento recuperatorio (CR) de 1.18 0.24 (P <0.005); los
niños con CA en cambio no mostraron C.R. y crecieron a una velocidad
normal.
Los pacientes con fallo hepático fulminante no presentan al
momento del T.H. deterioro alguno de su estatura y tienen un
crecimiento post T.H. normal. El cuarto grupo, (miscelánea)
tiene un déficit inicial severo de talla, sin C.R. ulterior.
La edad ósea pre T.H. estuvo retrasada con respecto a la edad
cronológica -0.67 en el grupo de pacientes crónicos, siendo
la velocidad de edad ósea post T.H. normal.
El crecimiento físico resulta un adecuado indicador para evaluar
la evolución a largo plazo de los niños con T.H. exitoso.
Palabras
clave; Crecimiento.
trasplante hepático. atresia de vías biliares, cirrosis autoinmune.Usted
puede solicitar el trabajo completo a:Más
información...
Atresia de esófago
Corte
sagital del tórax superior y cuello
Se puede observar un quiste simple con peristalsis lenta. Debe
diferenciarse del quiste broncogénico.
Más información...
Reflujo Gastroesofágico
Pocos tópicos en pediatría han sido y siguen siendo objeto de tanta
controversia en las últimas décadas como el reflujo gastroesofágico
(RGE). El gran caudal de información sobre el tema, aparecido en
los pasados años, ha contribuido a aclarar una variedad de
aspectos,
pero también ha provocado algunas confusiones conceptuales y prácticas
y ha traído consigo una verdadera explosión en el área de la evaluación
del RGE mediante procedimientos técnicos.
EL RGE se define como el ascenso de contenido gástrico hacia el
esófago torácico. No es un fenómeno "todo o nada"; por
lo tanto su existencia no implica necesariamente presencia de
enfermedad,
ya que está presente en todos los individuos normales, particularmente
en el período postprandial. En el otro extremo, el RGE puede dar
origen a patología sustancial, que se presenta con una amplia variedad
de manifestaciones clínicas. Los niños con RGE patológico
manifiestan,
en general, una mayor frecuencia de sus episodios de reflujo, comparados
con sujetos controles. Estos episodios son particularmente notables
durante los períodos de ayuno (pudiendo incluir el sueño), lo que
contribuye a distinguir en forma más distinitiva lo patológico de
lo fisiológico.
En los lactantes, la regurgitación - definida como el ascenso fácil
de pequeños volúmenes del contenido gástrico a la boca - es un signo
generalmente inocente, secundario al RGE. Ocurre particularmente
después de la alimentación láctea, y es más frecuente en la posición
supina o al incorporar al niño desde dicha posición. El fenómeno
coincide con la apertura compensatoria del esfínter esofágico inferior
(EEI) para eructar el aire deglutido. El vómito, otra manifestación
frecuente del RGE, supone un mecanismo más complejo, mediante el
cual el contenido del estómago es expulsado forzadamente por la
boca, en virtud de contracciones de los músculos abdominales, las
cuales se producen simultáneamente con una elevación y apertura
del cardias y un cierre del píloro.
Dado que el RGE es una situación en la cual la diferencia entre
lo normal y lo patológico es fundamentalmente cuantitativa, es de
primaria importancia poseer el apropiado criterio como para separar
los pacientes que requieren estudios especiales, de los que no los
requieren, en primer lugar, y luego poder seleccionar cuidadosamente
aquellos que ameritan tratamiento, así como la apropiada forma terapéutica
a usar.
Más
información...
Un niño
con un proceso agudo abdominal presenta problemas que no se
observan en los adultos y aún más, varían de acuerdo a la edad
del niño. En los primeros días de la vida, las anormalidades
congénitas constituyen una causa importante de abdomen agudo.
Más adelante, lo serán los problemas adquiridos.
Ahora
bien, tanto problemas congénitos como adquiridos son en ocasiones
muy difíciles de diagnosticar, sobretodo en lactantes y niños
muy pequeños, esto debido principalmente a la dificultad de
obtener una buena historia clínica.
Los padres
son habitualmente la única fuente de datos clínicos en la enfermedad
infantil y su capacidad y disponibilidad de observación en el
niño puede adicionar o sustraer considerable información
para efectuar un diagnóstico adecuado.
Esto implica aún más,
hoy día, en que ambos progenitores trabajan fuera del hogar,
quedando el pequeño al cuidado de otras personas. Ahora, si
el pequeño tiene edad suficiente como para relatar "su
historia", se puede obtener una relación de síntomas bastante
segura. Así, es necesario descender a su nivel en cuanto a lenguaje
y mentalidad.
El sincero afecto hacia el niño y la paciencia,
son en ocasiones, más útiles al pediatra que un gran caudal
de conocimientos prácticos o un muy bien equipado laboratorio.
El síntoma
cardinal y más frecuente a toda edad lo constituye el dolor.
En los lactantes y niños menores hay que indagar principalmente
de la madre, datos que permitan orientación, signos indirectos
de este dolor: el llanto, la posición que el niño
adopta, los antecedentes previos.
En niños mayores ya
es posible precisar ubicación, el punto de mayor dolor,
si es continuo o cólico, el tiempo transcurrido,
la intensidad. Un dato de gran valor lo constituye el
antecedente de uso de analgésicos o antiespasmódicos, procedimiento
bastante habitual en nuestro medio.
El síntoma
que sigue en frecuencia es el vómito. Debe averiguarse
sobre las características de su contenido, si es alimentario,
bilioso, de retención o hemático. Un vómito bilioso en un recién
nacido orientará con cierta seguridad hacia una obstrucción
intestinal. La frecuencia es importante especialmente
la tendencia al aumento. El momento de presentación,
post-prandiales precoces o tardíos, o relacionados con algún
evento o situación. El vómito que se va haciendo continuo, persistente,
bilioso, obedece probablemente a una causa orgánica. Así mismo
el vómito que precede al dolor abdominal, puede no corresponder
a una patología quirúrgica.
Signos
como la alteración de las deposiciones, la hemorragia,
ya sea como hematemesis, melena o rectorragia; el meteorismo, la excursión abdominal disminuida
en los lactantes; la alteración de los ruidos intestinales, y los signos y
síntomas generales como fiebre, taquicardia, compromiso progresivo
del estado general, lengua saburral y halitosis,
deshidratación,
cambios de ación de la piel, ación e hidratación de
las mucosas, deben ser evaluadas y consideradas en el contexto
de los diagnósticos diferenciales. Más
información.. .
Niño de 10 años y 9 meses
de edad, procedente de Entre Ríos, aparentemente sano hasta diciembre
de 1983, cuando comienza con disminución de peso y decaimiento.
En marzo de 1984, presenta vómitos, hipertermia y posteriormente
signos de insuficiencia cardíaca derecha.
Es medicado con digitálicos, diuréticos, antibióticos y
corticoides,
y derivado a este Hospital para su diagnóstico y tratamiento.
A su ingreso, el paciente está adelgazado, sin signos de insuficiencia
cardíaca, bradicárdico, pulsos periféricos palpables, dos ruidos
hipofonéticos en los cuatro focos y silencios libres.
La tensión arterial es 130 mm Hg/60 mm Hg; presenta hipoventilación
del pulmón izquierdo, hepatomegalia que sobrepasa la línea media,
criptorquidia bilateral y mancha hipocrómica a nivel esternal.
Se realizan hemograma: Hb 16g%, leucocitos 7200 mm3 con NS 59%,
M 6%, L 35%; eritrosedimentación: 3 mm en la primera hora y 6
mm en la segunda; proteína C positiva; Bi indirecta 0,1 mg%; Bi
directa: 0,6 mg%; ASTO 100 U; orina normal; ECG: QRS de bajo
voltaje,
onda T aplanada; Rx de tórax: imagen cardíaca aumentada de tamaño
en forma de botellón, ensanchamiento mediastinal (confirmado por
la radioscopia); ecocardiograma: derrame pericárdico grado IV.
Se realiza pericardiocentesis, obteniéndose 250 cc de líquido
hemorrágico. Se indica fursemida (2 mg/kg/día), espiranolactona
(4 mg/kg/día), potasio 2 mEq/kg/día.
El análisis citoquímico del líquido pericárdico extraído indica
abundantes hematíes, algunos leucocitos. Pandy ++++, glucosa 38
mg%, proteínas no cuantificables. No se informa cultivo para gérmenes
ni para bacilo de Koch. El cultivo para hongos fue negativo. Se
realiza examen hematológico, que es normal. Mantoux negativa.
Baciloscopia en niño y padres: al examen directo, negativa.
Colagenograma:
FAN negativo; látex negativo; C´3 108 mg% (VN: 150-235 mg%); IgM
405 mg% (VN: 79-33 mg%); IgA 376 mg% (VN: 131-60 mg%).
El paciente permanece en estado estacionario hasta trece días
después de su ingreso, cuando presenta aumento del tamaño
hepático,
reflujo hepatoyugular y ruidos cardíacos hipofonéticos. Por punción
pericárdica se obtienen 60 cc de líquido hemorrágico que se envían
para cultivo. Cuatro días después empeora el estado general, aparece
marcada ingurgitación yugular, aumenta el tamaño hepático; hay
ruidos cardíacos alejados.
En Cirugía Cardiovascular, y bajo monitoreo, se aspiran 100 cc
de líquido hemorrágico. Al realizar el procedimiento presenta
bradicardia extrema, cianosis generalizada y finalmente paro cardiorrespiratorio
que no responde las maniobras habituales de reanimación. Más
información...
Los traumatismos son la causa principal
de muerte en la infancia.
- El niño politraumatizado debe ser atendido en el centro donde
puedan ser tratadas adecuadamente todas las lesiones que
presente.
-
El paciente que requiera ser trasladado a otra unidad, quirófano
o a realizarse exámenes complementarios, debe ser previamente
estabilizado.
- La prevención
de lesiones debe ser un objetivo central de los médicos que atienden
al niño en urgencias.
Tratamiento inicial
- El punto más importante es no perjudicar,
evitando traslados inseguros o demorando el tratamiento de forma
inadecuada.
- La estabilización y el tratamiento inicial deben ser sistematizados
y organizados para diagnosticar y atender las lesiones que ponen
en peligro la vida.
Estudio Primario
- Historia adecuada del mecanismo de la lesión. Es importante
recoger también la existencia de enfermedades y medicamentos
subyacentes, alergias y hora de la última comida. Son factores
de riesgo:
- Heridos en accidentes automovilísticos
a gran velocidad, en especial si ha habido algún muerto.
-
Caída de una altura de 2 pisos o más.
-
Atropello por vehículo de motor.Fractura de la primera
costilla.
- La exploración debe ser completa y minuciosa pero oportuna y
eficiente, no se dispone de mucho tiempo.
- Pasos del estudio:
- Vías respiratorias: asistencia de la vía respiratoria con
control de la columna cervical.
- Respiración: cuidados de la ventilación y oxigenación.
- Circulación: tratamiento del shock y control de las
hemorragias.
- Incapacidad: examen neurológico.
- Exposición: desvistiendo completamente al niño.
Existe
una escala de valoración de la gravedad del niño
politraumatizado:
|
Peso
|
> 20 Kg
|
10 - 20 Kg
|
< 10 Kg
|
| Permeabilidad respiratoria |
Normal |
Se puede conservar |
No se puede conservar |
| T.arterial sistólica |
> 90 |
50 - 90 |
< 50 |
| S.N.C |
Despierto |
Obnubilado o con pérdida de
conciencia |
Coma/Descerebrado |
| Sist.músculo-esquelético |
No lesión |
Fract.cerrada |
Fract.abierta o múltiples |
| Piel |
No lesión |
Lesión menor |
Lesiones mayores penetrantes |
Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez Ateneo
Anatomoclinico:Paciente
de 4 años con tumor de Ewing e
insuficiencia respiratoria progresiva
Se trata de un niño de 4 años de
vida, de sexo masculino, sano hasta 6
meses atrás, cuando es internado en
el Servicio de Ortopedia y
Traumatología de este Hospital por
presentar raquialgia. Se detecta
durante la internación una masa
abdominal dura, con contacto lumbar,
que ocupa hipocondrio, flanco y fosa
ilíaca derechos, sobrepasando la
línea media. Presenta además
adenopatía supraclavicular derecha.
Los estudios radiológicos muestran
derrame pleural derecho , que es
drenado hallándose líquido de
características serohemáticas y
aplastamiento del cuerpo vertebral en
el nivel D8 .
Un centellograma radioisotópico
evidencia aumento de la captación a
nivel de D8-D10 e hidronefrosis
derecha. Por biopsia del ganglio
supraclavicular se hace diagnóstico
de sarcoma de Ewing con metástasis.
Comienza la primera serie de
quimioterapia con vincristina,
adriamicina, ciclofosfamida y
5-fluorouracilo, observándose buena
respuesta al tratamiento con
reducción del tumor abdominal y de la
adenopatía en un 80% al terminar la
serie. A los 10 días de su
internación presenta una primera
intercurrencia caracterizada por
hipertermia en presencia de severa
neutropenia (160 fagos/mm3), con
cultivos negativos y sin un foco
clínico evidente. Recibe cefalotina,
carbenicilina y gentamicina,
evolucionando en forma tórpida con
persistencia del cuadro febril, rales
y sibilancias pulmonares sin foco de
condensación; aparecen también
neumomediastino y enfisema
subcutáneo. Se rota la medicación
antibiótica a cefotaxima y amikacina,
evolucionando satisfactoriamente y
recibiendo estas drogas durante 14
días.
Entre los antecedentes del niño, se
destaca el haber recibido
quimioprofilaxis con isoniacida desde
los 3 años de vida por haber un
conviviente (tío) con tuberculosis;
la reacción de PPD del niño había
sido negativa. A los pocos días del
alta, se reinterna por varicela,
siendo medicado con vidarabina a 15
mg/kg/día durante 10 días. Presenta
una buena evolución, sin
complicaciones. Posteriormente,
comienza una nueva serie de
quimioterapia con vincristina,
ciclofosfamida, 5-fluorouracilo y
radioterapia, que se debe suspender a
los 12 días por leucopenia.
Luego de 3 meses, se reinterna
nuevamente por síndrome febril de 4
días de evolución, con picos de
39ºC. Al ingreso, presenta
hipertermia, taquipnea, tiraje
universal, roncus y sibilancias
diseminadas en ambos campos pulmonares
y respiración soplante en campo medio
pulmonar derecho. El hemograma muestra
4200 leucocitos/mm3, con 60% de
neutrófilos segmentados y 40% de
linfocitos y la Rx de tórax imágenes
intersticiales bilaterales con otras
de tipo algodonoso y 2 focos probables
de condensación en campo medio
derecho y parahiliar izquierdo . Se
comienza a administrar cefalotina y
gentamicina. Al tercer día de
internación, se detecta una
miringitis bullosa izquierda al examen
otoscópico. El laboratorio informa
cultivos y contrainmunoelectroforesis
de orina negativos, y crioaglutininas
+. La Rx de tórax muestra infiltrados
intersticiales e imágenes algodonosas
bilaterales, predominantes en los
campos medios e inferiores. Se agrega
eritromicina y
trimetoprima-sulfametoxazol. La
dificultad respiratoria continúa en
progresivo aumento, con taquipnea,
cianosis distal, disminución global
de la entrada de aire y estertores
subcrepitantes en ambos campos
pulmonares.
Una muestra de gases arteriales
obtenida durante la respiración de
oxígeno por mascarilla informa: pH
7,33; PaCo2 45 mm Hg; Bic 23,3 mmol/l;
E. Base -2,3; PaO2 50 mm Hg. Se
realiza una radioscopia que evidencia
atelectasia del vértice superior
derecho, infiltrado alveolar e
intersticial bilateral, cisuritis y
ausencia de derrame pleural. Ante el
empeoramiento del estado general, el
niño es trasladado a la Unidad de
Terapia Respiratoria, donde ingresa
taquipneico, con cianosis periférica
y enfisema subcutáneo en cuello.
La Rx de tórax muestra la presencia
de enfisema mediastinal, sin
variaciones en las imágenes
pulmonares. Gases arteriales
respirando O2: pH 7,34: PaCo2 41 mm
Hg; Bic. 24 mmol/l; PaO2 18 mm Hg. Se
inicia asistencia respiratoria
mecánica con un respirador Bourns BP
200 con los siguientes parámetros:
frecuencia respiratoria 30/min; flujo
15 l/min; presión inspiratoria 40
cm/H2O; presión final espiratoria 3
cm/H2O; tiempo inspiratorio 1,3 seg;
FiO2 1. Se produce aumento progresivo
del enfisema subcutáneo, presentando
bradicardia extrema y posteriormente
paro cardíaco que no responde a las
maniobras de reanimación. Más
información...
Atrás

Las manifestaciones clínicas
varían desde una simple protuberancia asintomática en el canal
inguinal, de tamaño variable, que puede extenderse hasta el escroto
ó labios mayores, hasta datos de obstrucción intestinal, con dolor
de magnitud diversa. El hidrocele comunicante es una forma de
hernia inguinal indirecta. Existe una alta incidencia asociada
de criptorquidia a hernia inguinal.
El diagnóstico se sospecha
con la historia clásica de una masa de tamaño variable en la ingle
que se aprecia, sobre todo con el esfuerzo. La masa a menudo es
blanda, contiene aire y puede reducirse con la presión externa
o de manera espontánea. Si al momento del examen no existe masa
visible, se pide al paciente que realice una maniobra de Valsalva,
aumentando la presión intraabdominal para hacerla aparente; si
aún así no se aprecia aumento de volumen, se puede palpar un engrosamiento
de las estructuras del cordón, que se describe como signo del
"guante de seda", apreciándose como el roce de dos superficies
de este material; su presencia usualmente indica la existencia
de una hernia mas no es patognomónico, ni diagnóstico certero.
Más
información...
Técnicas Radiológicas en la Invaginación Intestinal: Diagnóstico
y Terapéutica
La invaginación intestinal
supone una de las urgencias abdominales pediátricas más frecuentes.
Consiste en la introducción de un segmento intestinal generalmente
el ileón terminal, en el segmento inmediatamente posterior,
colon ascendente progresando la invaginación por la propia peristalsis
fisiológica. El 75% de los pacientes afectos tiene una edad
inferior a los 24 meses. Los síntomas y signos incluyen dolor
abdominal, vómitos, rectorragias y masa abdominal palpable.
La reduccion, desinvaginación,
se realiza habitualmente por enema en los servicio de radiodiagnóstico,
bien hidrostáticamente o neumáticamente, siendo el procedimiento
intervencionista más frecuente en radiología pediátrica, con
éxito terapéutico entre el 60-80% de los casos publicados.
Técnicas de Reducción por Enema de Bario o
Hidrostático
- Preparamos una bolsa
de Bario para enema disolviéndolo en agua templada (37-38
C), ésta se dispondrá para que la altura del nivel superior
del preparado quede a 90 cm. de la mesa. Pondremos un foco
de calor moderado para que el niño no se enfríe durante procedimiento.
- Disponemos el niño
sobre una gran bolsa de plástico en la que se ha practicado
un gran recorte en 'U' superior; Es habitual que fuge bario
alrededor de la cánula y de esta forma se recogera en la bolsa
de plástico.
- Introduciremos la
cánula en el recto y la fijaremos bien con varias cintas adhesivas
alrededor y cerrando las nalgas para que no se salga. En el
momento de comenzar la exploración, un participante cerrara
las nalgas del niño con una mano -requiere bastante fuerza-
para evitar la salida del líquido y facilitar la reducción.
En cualquier caso se protegerán los testes del niño y las
manos del profesional con un mandil de caucho plomado).
- Se abre el paso
del bario, con control de fluoroscopia, y se llena el colon
hasta delimitar la cabeza de la invaginación. Se mantiene
el paso abierto durante 3 minutos si no hay reducción, o hasta
que haya paso franco del bario hacia asas ileales medias.
Es normal que fuge bario alrededor de la cánula.
- Si con el primer
intento no se consigue la desinvaginación, bajaremos la bolsa
hacia el suelo, dejaremos que el se relaje, descienda la presión
abdominal y volveremos a hacer otro intento con la misma o
una segunda bolsa al cabo de 2-3 minutos. Mantendremos la
presión intraluminal con el bario tres minutos cada vez, si
al tercer intento de bolsa no se ha reducido procederemos
a un cuarto intento con anestesia general del paciente.
- Si conseguimos reducir
la invaginación se remite el paciente a la sala de hospitalización
donde quedará en observación durante 24 horas. Antes de darle
el alta es conveniente hacer una radiografía de abdomen AP
supino de control ya que a veces ha habido casos de reinvaginación
en este periodo de tiempo. Más
información...

Tumor
de Wilms
El tumor de Wilms es
una enfermedad curable en la mayoría de los niños afectados. Más
del 90% sobreviven 4 años después del diagnóstico. El pronóstico
está relacionado no sólo con la etapa de la enfermedad en el momento
del diagnóstico, las características histopatológicas del tumor,
la edad del paciente y el tamaño del tumor, sino también con la
estrategia en equipo para cada paciente por parte del cirujano
pediatra, el radioterapeuta y el oncólogo pediatra. Pruebas clínicas
anteriores han evaluado en parte si una terapia reducida es suficiente
para controlar con éxito la enfermedad en pacientes en etapa inicial
con tumor de Wilms de histología favorable. Algunas pruebas clínicas
en progreso están estudiando la duración y el perfeccionamiento
de la terapia.
El tumor de Wilms
(hereditario
o esporádico) parece resultar de cambios en uno o más de varios
genes. Algunas mutaciones específicas de línea germinal en uno
de estos genes (gen-1 del tumor de Wilms o WT1) localizado en
el brazo corto del cromosoma 11 (banda 11p13) no solamente están
asociadas con el tumor de Wilms, sino que también causa una variedad
de problemas genitourinarios tales como el criptorquidismo e
hipospadias,
así como el síndrome poco común conocido como Denys-Drash, un
padecimiento poco común.
Un gen que causa aniridia está situado cerca del gen WT1 en el
cromosoma 11p13, y las eliminaciones que abarcan los genes WT1
y de aniridia pueden explicar la asociación entre la aniridia
y el tumor de Wilms. Los pacientes con aniridia o hemihipertrofia
deberán ser examinados con ultrasonido cada 3 meses hasta la edad
de 6 años. Parece haber un segundo gen del tumor de Wilms en el
locus del gen de Beckwith-Wiedemann o cerca de él en el cromosoma
11p15, y los niños con el síndrome de Beckwith-Wiedemann corren
un riesgo mayor de desarrollar el tumor de Wilms. Se recomienda
que los pacientes con el trastorno de Beckwith-Wiedemann sean
examinados con ultrasonido cada 3 meses hasta que hayan cumplido
7 años de edad.
Aproximadamente un tercio de los tumores de Wilms padecen una
pérdida de material genético en las células tumorales del brazo
corto del cromosoma 11, incluyendo una o ambas regiones del gen
del tumor de Wilms en este cromosoma. Los genes en otros cromosomas
también pueden tener una función etiológica en el tumor de
Wilms,
y en algunos tumores aparece pérdida de material genético del
cromosoma 16, o trisomía del cromosoma 1q o ambas. Muchos de los
tumores de Wilms, parecen surgir de células precursoras de riñones
embrionarios retenidos de forma anormal y aunadas en grupos llamados
descansos nefrogénicos. Las diferentes lesiones genéticas están
relacionadas con diferentes subtipos de descansos nefrogénicos.Más
información...

Malformaciones
esqueléticas en la atresia de esófago: estudio clínico y experimental
Las asociaciones malformativas
nos dan la clave para comprender la embriogénesis de sus
componentes.
El objetivo de nuestro trabajo es comparar las malformaciones
esqueléticas (ME) de un modelo teratogénico de atresia de esófago
(AE), en fetos de rata con las ME de la AE clínica y esbozar
un posible mecanismo patogénico común. Para ello revisamos las
historias y radiografías de 443 niños con AE tratados entre
los años 1965 y 1996.
Se indujo la aparición de AE en las camadas de 16 ratas mediante
la inyección de adriamicina en los días 8 y 9 de la
gestación.
A los embriones recuperados se les tiñó el esqueleto con azul
alcián y rojo alizarina para evidenciar la presencia de
anomalías.
De los 443 pacientes estudiados, 239 (53,9%) tenían una o más
malformaciones esqueléticas asociadas, siendo las más
frecuentes:
hipersegmentación vertebral (n=102 ), hipoplasia sacra (n=42),
vértebras malformadas principalmente torácicas (n=47) e hipoplasia
radial y del pulgar (n=57). De 52 embriones de rata con atresia
de esófago, todos ellos (100%) tenían alguna anomalía
esquelética,
siendo frecuentes las vértebras torácicas malformadas (n=52)
y la hipoplasia sacra (n=27). La asociación de malformaciones
esofágicas, vertebrales y de los miembros en el mismo individuo,
sugiere que estas anomalías se deben a un mecanismo patogénico
común tanto en la rata, como en el humano, capaces de alterar
tanto la segmentación como la organización del mesodermo
para-axial
durante la organogénesis. La naturaleza de las malformaciones
encontradas sugiere que los genes Hox podrían estar involucrados
en la etiología de la AE.
Más
información...
Historia
|
1670
|
Durston primera
descripción.
|
|
1884
|
63 casos
descritos en la literatura
|
|
1888
|
Charles Steele
intenta cirugía.
|
|
1936
|
Lanman describe
abordaje Extra Pleural.
|
|
1939
|
Separadamente
Leven y Ladd describen primeros sobrevivientes con
cirugía por etapas.
|
|
1941
|
Cameron Haight
primera anast. primaria que sobrevive.
|
|
1948
|
Primer éxito
en GOS.
|
|
1949
|
Primer éxito
en Liverpool.
|
|
1962
|
Waterston
presenta 218 niños tratados entre 1946-1959 y su clasificación
clásica.
|
Definición
Falta de
continuidad del esófago con o sin comunicación a la vía aérea.
Embriología
La tráquea y
el pulmón nacen de una evaginación endodérmica de la pared ventral
del intestino anterior a las 3 sem. G. El primordio respiratorio
crece hacia caudal y el esófago hacia cefálico. En este proceso
se forman unos tabiques laterales (tabiques traqueoesofágicos)
que separaran ambas estructuras. El origen de la Atresia de
Esófago, es aún poco claro pero se atribuye a una alteración
en la migración de los pliegues laterales, o a una detención
del crecimiento en el momento de la evaginación. La alteración
se produciría entre la 3º y 6º sem. G.
Epidemiología
Se estima una
incidencia de 1 cada 3000 a 4500 RN vivos.
La relación H : M es 1: 1.
Se encuentran casos en hermanos e hijos de padres con atresia
esófago, sin embargo no existe un patrón hereditario establecido,
también hay una mayor frecuencia en gemelos.
Anomalías Asociadas
50% presenta
alguna anomalía asociada.
Las más frecuentes son las cardíacas:
|
Cardíacas
|
*30%
|
|
G.U.
|
*30%
|
|
AnoRec.
|
*20%
|
|
Musculoesqueléticas
|
*20-50%
|
Asociaciones:
VACTERL.(V=vertebral, A=anorectales, C=cardiacas, TE=traqueo-esofagicas,
R=renal, L= extremidades (limb). Más
información...
Atrás
|