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Una perspectiva
Internacional
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Definimos la
tuberculosis genital femenina como la afectación del aparato genital por el Mycobacterium
tuberculosis humano (bacilo ácido-alcohol resistente aerobio); excepcionalmente, en
mujeres que ingieren leche sin tratar, puede producirse por el tipo bovino.
Esta
infección genital es hoy una curiosa casualidad. Supone en la actualidad aproximadamente
el 0,2% de todos los estudios histológicos de un laboratorio de Anatomía Patológica.
Tanto la incidencia como la prevalencia y riesgo de infección anual han disminuido
significativamente en países desarrollados; en España la prevalencia estimada sigue
siendo relativamente alta, de alrededor de 60 100/100.000 habitantes.
Ultimamente se
señala un aumento de esta incidencia tanto general como en el aparato genital en mujeres
con status socio-económico bajo, drogodependientes y con HIV positivo, de tal modo que en
algunas clasificaciones se considera SIDA a aquellas mujeres HIV positivas con
tuberculosis asociada.
Clasificación
La
tuberculosis genital es siempre secundaria a una primoinfección pulmonar, que suele ser
asintomática, acompañada de una diseminación por vía hematógena, a troves de los
ganglios biliares y el conducto torácico, a todos los órganos de la economía y
especialmente a aquellos con mayor PO2, donde crece más favorablemente.
Este
acontecimiento produce la aparición de inmunidad e hipersensibilidad (PPD +)
En el 10% de
los individuos infectados y con factores de riesgo, los bacilos no destruidos pueden
reactivarse y producirse la tuberculosis postprimaria o de reactivación endógena,
generalmente sintomática, produciéndose la tuberculosis pulmonar, la tuberculosis
diseminada o miliar y la tuberculosis extrapulmonar, donde se incluye la genital (Tabla
I).
Dicha tuberculosis genital suele acontecer por primera vez en el 10% de las mujeres
con tuberculosis pulmonar, infectadas en época de la menarquia, en pleno desarrollo,
pasando inadvertidas y siendo diagnosticadas años después.
Diagnóstico
I. Diagnostico
Clínico (Formas Clínicas)
A) Peritonitis
Tuberculosa Ascítica
Afecta por
diseminación miliar a toda la cavidad peritoneal, y por tanto, a la serosa del aparato
genital sin afectar su interior.
Suele ocurrir
en adolescentes con ascitis, amenorrea, diarrea y afectación del estado general.
Suele dejar
tras el tratamiento, como secuela, una esterilidad tubárica.
B) Salpingitis
Tuberculosa
Las trompas
pueden tener diferentes grados de afectación, desde la simple hiperemia, conservando la
permeabilidad, a la aparición de trompas dilatadas, con el extremo distal conglutinado,
con paredes fibrosadas y con casium en su interior (forma fibra-caseosa).
Histológicamente
se observan abundantes folículos de Koster con crecimientos adenomatosos de las fimbrias
y sinequias entre ellas (disposición en rueda de carro).
La trompa suele estar afectada
en el cien por cien de los casos. Desde aquí puede diseminarse de forma descendente a
endometrio (80%), miometrio (20%), cérvix (23%). El ovario se afecta por implantes
adherenciales en el 11%.
Clínicamente
suele manifestarse por dolor en hipogastrio discreto y crónico (evolución
silenciosa),
junto a trastornos menstruales (hipomenorrea, amenorrea) y síntomas generales
(astenia,
anorexia, febrícula, sudoración nocturna, etc.). Más
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El cáncer de mama en el
sexo femenino es el tumor más frecuente. Su incidencia aumenta progresivamente en el
mundo occidental. Se puede decir que afecta a 70 mujeres de cada 1000 y que 30 de ellas
morirán por esta causa. Esta cifras se han duplicado en los últimos 20 años y siguen
aumentando en un 3% anual.
En nuestro país, según datos de la División Estadística del Ministerio de Salud
Pública (M.S.P.) las cifras de mortalidad se han duplicado entre 1959 y 1988,
representando el 20% de las muertes por cáncer en la mujer en la actualidad.
Los programas de screening en todo el mundo han demostrado claramente que un diagnóstico
precoz puede determinar una reducción de la mortalidad y permitir una mejor calidad de
vida; esto se debe en parte a la difusión de las técnicas de cirugía conservadora. Pero
el gran mérito de estos resultados se debe atribuir casi exclusivamente a la mamografía,
que permite realizar el verdadero diagnóstico precoz del cáncer de mama, es decir el
diagnóstico de la lesión aún en etapa preclínica.
Sin embargo, en ausencia de programas de screening a nivel poblacional, el examen clínico
continúa y debe continuar siendo la prueba de base y de referencia para todos los
métodos diagnósticos; esto lo aseveramos ya que es inocuo, de bajo costo, es posible
repetirlo y permite diagnosticar lesiones desde un centímetro de diámetro, donde la
sobrevida a 20 años es de 90%.
La mamografía como
screening del cáncer de mama
Fue ampliamente documentado
que para la mayor parte de los carcinomas mamarios existe una fase preclínica de seis a
ocho años. Evaluando las dimensiones de una célula y la velocidad media de
multiplicación de la misma, se calcula que el carcinoma emplea alrededor de ocho años
para alcanzar un centímetro de diámetro (figura 1). Este largo período de crecimiento
es definido como preclínico, por la dificultad de reconocer el tumor en el examen
clínico.
La mayor sobrevida se relaciona estrechamente con el menor diámetro del tumor y la
ausencia de metástasis ganglionares. El seguimiento de las mujeres en las cuales se
realizó un diagnóstico precoz mamográfico mostró una reducción de la mortalidad del
30%.
Dado que la mamografía permite el diagnóstico de carcinomas en etapa curable y puesto
que la reducción de la mortalidad debe ser un objetivo primario para los responsables de
la Salud Pública, se deberían incentivar y realizar programas de screening mamográficos
a nivel poblacional.
Diagnóstico de la mujer
asintomática
En tanto no existan
programas de screening, se deja a la paciente y al médico la responsabilidad del
diagnóstico precoz.
Para ellos creemos útil seguir las recomendaciones de la American Cancer Society
publicados en 1983, en la que se sugiere realizar periódicamente el autoexamen mamario,
el examen clínico y la mamografía.
Recomendaciones
para el diagnóstico de cáncer de mama de mujeres asintomáticas de la American Cancer
Society
| Edad |
Autoexamen |
Control
médico |
Mamografía |
| 20-30 a. |
mensual |
cada tres años |
una a los 35 años |
| 40-50 a. |
mensual |
anual |
cada uno o dos años |
| más de 50 |
mensual |
anual |
anual |
Las recomendaciones
prevén una mamografía de base a los 35 años y la repetición periódica del examen a
partir de los 40 años. Esto se basa en el hecho que un tumor toma de ocho a diez años
para alcanzar el diámetro de la palpación clínica, por lo que un tumor que se
diagnostica a los 40 años debería ser realmente diagnosticado a los 35 años.
Por otra parte, es dificultoso interpretar lesiones de escasa dimensión ,por lo que
resulta útil una mamografía para comparar. La recomendación de iniciar los controles a
los 40 años, se basa en que la población diagnosticada por debajo de los 50 años
representa el 34% del total de carcinomas, mientras que por encima de los 50, representa
el 66% del total.
El propósito de los controles periódicos es el corregir los errores ligados a la
sensibilidad de la prueba, es decir reconocer tumores que a pesar de estar presentes no
fueron identificados por ser muy pequeños. Más
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Objetivo:
Efectuar la comparación retrospectiva de las pacientes tratadas por carcinoma de mama T1
o T2, con NO o N1, según el tratamiento local elegido.
Material
y Método: Se analizó una muestra retrospectiva de 196 mujeres con 197
carcinomas de mama T1 o T2 con NO o N1. En 104 casos se efectuó cirugía radical
modificada, en 77 casos se efectuó cirugía conservadora y en 16 casos tumorectomía
exclusiva. Se compararon los dos primeros grupos. La edad y el número de ganglios
extirpados fue similar en los dos grupos. El tamaño del T fue diferente: 68/104 casos de
cirugía radical modificada eran T2 y 46/77 casos de cirugía conservadora (CC) eran T1.
Resultados:
Para evaluar los resultados se incorporó el termino "eventos", llamándose
eventos negativos a todos aquellos factores que alteraban la sobrevida: recidiva local
(RL), metástasis (MTT), recidiva local más metástasis (RL+MTT) y fallecidas. El
análisis estadístico (según Kaplan-Meier y el X2) no mostró diferencia
significativa en ambos grupos en cuanto a la sobrevida. Hubo mayor incidencia de RL en el
grupo de CC (P<0,05), pero no afectó la sobrevida. El factor que fue determinante en
la sobrevida fue la presencia de ganglios positivos o negativos independientemente del
tipo de cirugía utilizado (P<0,05).
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Una mujer de 36 años
de edad llega a su Consultorio. El motivo de consulta es dolor vulvar y molestias durante
los últimos dos años. Refiere que el comienzo del eritema vulvar fue gradual,comenzando
con escozor moderado que luego se convirtió en dispaurenia y dolor, la cual e
manifestaba cada vez que intentaba insertar un tampón, usar pantalones
ajustados, o cabalgar.
La
paciente niega haber tenido flujo vaginal, alteraciones en el ciclo menstrual o
disuria.
Refiere haber consultado previamente a varios clínicos, quienes le recomendaron
tratamiento antiinfeccioso para una vulvovaginitis candidiásica, vaginosis
bacteriana, y
cistitits recurrente. Pero dichos tratamientos no mejoraban su
sintomatología.
Un Profesional aconsejó una interconsulta Psiquiátrica, pero la paciente desisitió de
la misma. Cambió los jabones que utilizaba, el shampoo y también la calidad de su ropa
interior. Pero sus esfuerzo para mejorar la sintomatología fueron
infructuosos. Más
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La enfermedad coronaria es
la causa del deceso de más número de pacientes del sexo femenino que todos
los cánceres combinados, aunque los aspectos clínicos en las mujeres es tan diferente al
presentado por los varones que se corre el riesgo de equivocarse o demorar el tratamiento.
La Cardiopatía
Coronaria (CC) es la causa principal de muerte en las mujeres de los Estados Unidos .
Luego de la menopausia, las tasas de mortalidad se igualan a las de los hombres. Aunque el
cuadro clínico es tan diferente al presentado por estos que su diagnóstico puede hacerse
difícil. Cuando se presentan a la Consulta, las pacientes con CC son mayores en 10 años
respecto a los hombres (en promedio), probablemente debido a una demora en el
diagnóstico. Es importante destacar las diferencias respecto a la sintomatología entre
hombres y mujeres .
Por ejemplo, otras enfermedades, tales como la artritis y la osteoporosis pueden enmascara
al cuadro de CC. Además, cuando se compara con los hombres, el dolor precordial en la
mujer se lo asocia frecuentemente con dolor abdominal,disnea, náusea y
fatiga. Mas
mujeres que hombres con CC tienen diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia y una
historia familiar de CC. Los clínicos necesitan saber como evaluar la probabilidad de una
CC en mujeres, comenzando con una cuidadosa revisión de la historia de la paciente
respecto a su dolor precordial.
Debe tomarse en consideración, además, otros factores de riesgo, tales como
tabaquismo,
obesidad abdominal y ciertos factores de comorbilidad. La ergometría es menos indicativa
de patología coronaria en la mujer que en el hombre. Ciertos estudios
diagnósticos,
especialmente el ecocardiograma con ejercicio y la prueba de thalio/sestamibi combinada al
ejercicio, pueden brindar mayor información pronóstica que las habituales ergometrías
sin ecocardiograma.
La mortalidad asociada con los procedimientos intervencionales--tales como la angioplastia
y el bypass aortocoronario-- es levemente superior en las mujeres, aunque la sobrevida a
largo plazo es similar en ambos sexos. Más
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