|

Recomendaciones:
1. Una presión diastólica de 90
milímetros de Hg. o más es indicativa de hipertensión en el embarazo, y debería
alertar para su investigación y tratamiento. Excepto por aquellas lecturas muy elevadas
de presión diastólica (110 mm o más), todas las lecturas diastólicas de 90 mm deben
ser reconfirmadas luego de cuatro horas.
El instrumento de elección para la
determinación de la presión arterial es el esfingomanómetro de mercurio, el cual se
debe calibrar en forma regular. La mujer debe sentarse, y el manguito debe ubicarse a la
altura del corazón. Se deben registrar tanto la fase IV como la V de Korotkoff, a fin de
iniciar la investigación y el tratamiento. Niveles de proteinuria por encima de 0.3 G/dl
son diagnósticos de proteinuria patológica.
Ni el edema ni el aumento de peso deben utilizarse como criterios diagnósticos. Los
trastornos hipertensivos que se diagnostican durante el embarazo deben clasificarse como
una hipertensión preexistente ; hipertensión del embarazo con o sin proteinuria;
hipertensión preexistente con una superposición de hipertensión del embarazo con
proteinuria. Más
información..
Recomendaciones:
El tratamiento no farmacológico debe tomarse en cuenta en aquellas mujeres que tengan una
presión sistólica de 140-150 mm Hg, o una presión diastólica de 90-99 mm Hg, o
ambas, determinadas en un contexto médico. En algunos casos es necesario la
internación por un corto período para diagnosticar y descartar una hipertensión severa
del embarazo (pre-eclampsia). En este caso el único tratamiento efectivo es el parto.
El tratamiento paliativo, el cual depende
de la presión arterial, el tiempo del embarazo y la presencia de factores asociados,
tanto maternos como fetales, incluye control clínico estricto, reposo en cama y
limitación de las actividades físicas.
Es aconsejable la indicación de una dieta normal sin restricción en el contenido de sal
de la misma. Algunas medidas preventivas que pueden reducir la incidencia de la
hipertensión durante el embarazo, especialmente aquella que se acompaña de proteinuria,
incluyen suplementos cálcicos (2 G.-D), de aceite de pescado y administración de ácido
acetilsalicílico en dosis bajas, especialmente en aquellas mujeres que presentan un alto
riesgo de hipertensión en el embarazo en el periodo temprano.
La hipertensión preexistente debe tratarse , como se efectuaba previamente al
embarazo . Sin embargo debe tomarse en cuenta los efectos de la hipertensión en el
bienestar del feto y el empeoramiento de hipertensión durante la segunda mitad del
embarazo. No hay, por el momento, ningún tratamiento que previene la exacerbación
de la enfermedad. Más información...
Recomendaciones:
una presión sistólica mayor de 169 mm Hg.o una presión diastólica mayor de 109 mm Hg.
en una mujer embarazada debe considerarse una emergencia médica, y tratarse con
hidralazina, labetalol o nifedipina.
Por otra parte, los umbrales a partir los cuales se debe iniciar un tratamiento
antihipertensivo son: una presión sistólica mayor de 140 mm Hg. o una presión
diastólica de 90 mm Hg. en mujeres con hipertensión gestacional sin proteinuria o de
hipertensión preexistente antes de las 28 semanas de gestación, aquellas con
hipertensión de embarazo y proteinuria o síntomas en cualquier momento durante el
embarazo, aquellas con una hipertensión preexistente y complicaciones clínicas o
evidencias de daño orgánico, y aquellas con una hipertensión preexistente agregada a
una hipertensión del embarazo.
Los umbrales para otros casos son una presión sistólica de 150 mm Hg.o una presión
diastólica de 95 mm Hg. En los casos de hipertensiones no severas, la metildopa es el
medicamento de elección: el labetalol, pindolol, oxprenolol y la nifedipina son
medicamentos alternativos. El sufrimiento fetal atribuido a la hipoperfusión placentaria
ese raro, y se desconocen los efectos a largo plazo de estos medicamentos en los niños.
El sulfato de magnesio se recomienda para la prevención de las convulsiones. Más
información...
El campo de la mamografía digital ha
crecido enormemente en los últimos años. Nosotros hemos creado esta página para asistir
a los investigadores en este campo a fin de mantenerlos actualizados con los adelantos
recientes y en contacto con otros colegas. Quisiéramos estimular a los investigadores al
fin que crearan sus propias páginas en Internet. Respecto a cómo crear una página en la
Red por favor siga este hipervínculo. Más
información...
Hacer clic en la imagen para mayor
detalle.
Más información..
Hacer clic en la imagen para mayor
detalle.
Más información...
El Diagnóstico y tratamiento de cáncer
vulvar representa apróximadamente el 4% de todas las enfermedades malignas
Ginecológicas, y menos del 1% de todo los cánceres en las mujeres.
La edad media de las pacientes a las cuales se diagnostica cáncer vulvar in situ es
apróximadamente de 45 a 50 años, mientras que la edad media del carcinoma vulvar
invasivo es de 65 a 70 años.
La incidencia del cáncer vulvar invasivo no ha cambiado durante los últimos veinte
años, pero la incidencia del carcinoma vulvar in situ se ha duplicado del 1.1 al 2.1 por
100.000 mujeres por año entre 1973 y 1987. La incidencia global de metástasis en los
nódulos linfáticos en el carcinoma vulvar es de apróximadamente entre 30 y 45%.
Varios agentes infecciosos han sido implicados en el desarrollo de carcinoma vulvar,
incluyendo aquellos que inducen infecciones granulomatosas, tanto el virus del herpes
simple comoel papilomavirus.
La Sociedad Internacional para el estudio de las enfermedades vulvares reconoce a la
neoplasia escamosa vulvar intraepitelial y a la enfermedad de Paget extramamaria como dos
lesiones preinvasivas de la región vulvar. En aquellos pacientes con carcinoma vulvar de
células escamosas, la metástasis en los nódulos linfáticos tiene un importante valor
pronóstico.
En el año 1989 fueron establecidas las pautas para la evaluación de los estadios
quirúrgicos del carcinoma vulvar. Estos estadios fueron revisados en 1995 basados en la
profundidad de la invasión al tejido circundante. El tratamiento actual consiste en una
técnica quirúrgica conservadora junto con radioterapia. Este tratamiento ha disminuido
significativamente la morbilidad física y psicológica sin comprometer la sobrevida
global. Más información...
Atrás
|