
Una mujer de 89 años fue atendida en
nuestra clínica con un problema de infección enla prótesis de una rodilla que se le
había colocado tres años atrás . Su primera artroplastía de rodilla se efectuó
en '89 y la revisión fue hecha en el '91 ya que se le había
aflojado.
Nunca había dejado de sentir dolor después de la revisión y en el '94 se desarrolló un
absceso en la rodilla el cual fue tratado con antibióticos.
Desde entonces se le han realizado drenaje de abcesos purulentos en varias
oportunidades.
Su cirujano siempre le aconsejaba que aceptase el tratamiento conservador porque debido a
su edad una intervención quirúrgica hubiese sido demasiado peligrosa .
Ultimamente la paciente fue referida a nuestra clínica porque sentía que no podía
continuar con el tratamiento conservador debido al drenaje masivo de pus.
Sorpresivamente,
ella no se quejaba de dolor. Más
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Un paciente masculino de 53 años requirió
una asistencia médica de urgencia a causa de una rodilla derecha hinchada y
dolorosa.
Aparentemente él se encontraba mirando televisión la noche anterior, sentado en una
posición de "sastre ", la cual era su preferida
preferida, con ambas
rodillas hiperflexionadas. Cuando intentó levantarse sintió que la rodilla se le
trababa, causándole dolor.
Él logró destrabar la rodilla, pero empezó a sentir un dolor creciente en la zona
lateral de la rodilla. Nunca tuvo ninguna lesión en la rodilla y era la primera vez que
sentía dolor y que se le trababa la rodilla derecha. Más información...
Una paciente mujer de 63 años fue
examinada por primera vez en nuestro hospital en octubre de 1996 con un dolor agudo por
debajo de la región de la segunda y tercera unión metatarsofaángica.
La paciente se comenzó a quejar del dolor, que se agravaba cuando caminaba,
por debajo de
la segunda unión metatarsofalángica . Sintió una hinchazón moderada debajo de dicha
unión ,dolorosa a la movilización.
Los rayos X demostraban una deformidad moderada del hallux valgus y uniones
metatarsofalángicas más pequeñas de lo normales. El dolor disminuyó unos meses
después de la inyección intra-articular en la unión
metatarsofalángica.
Se le administró una segunda infiltración en la misma zona. Aunque el dolor había
disminuído, el dedo se había dislocado.
El problema se trató quirúrgicamente en abril de 1996 a través de una falangectomía
parcial próxima del segundo dedo.
En octubre de 1996 (Figura 3) ella se presentó con un dolor severo en la misma región en
la que se la había operado, el cual le impedía movilizarse. El dolor no le
permitía calzar zapatos comunes, o caminar cortas distancias.
Tenía una marcada deformación progresiva del hallux valgus. El segundo dedo estaba
subluxado y en dirección dorsal , de modo tal que no tocaba el suelo mientras
estaba de pie. El tercer dedo estaba desviado en el medio y comenzaba a
deformarse,
adquiriendo forma de garra. Durante el examen se observó que el dedo estaba
luxado, y
era doloroso. Cuando la paciente se movilizaba, tenía un dolor agudo en la primera
y la tercera articulación metatarsofalángicas. Más
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Nuestra paciente es una niña nacida en
marzo del '86, a la cual se le detectó unantecurvatum de la tibia
El examen radiográfico mostró una lesión quística en la diáfisis de la tibia.
No se le dió ningún tratamiento específico.
En agosto del '86 desarrolló una fractura patológica en esta
lesión. Fue tratada con un yeso cruropedio de Paris que posteriormente fue
reemplazado.
En marzo del '88 le fabricamos una férula larga para la pierna en material termoplástico
para uso de día , y por la noche ella se ponía una yeso removible.
En noviembre del '90 le aplicamos una férula que iba por debajo de la
rodilla, la cual se
ponía a partir de noviembre del '90, sólo para efectuar actividades pesadas o
riesgosas.
Desde noviembre del '94 no se aplica ningún tratamiento.Vimos a la niña por última vez
en marzo del '96, a la edad de diez años. Ella vive una vida totalmente normal, y
practica todo el deporte que quiere. En estos diez años de seguimientos, la paciente
nunca tuvo episodios de dolor.
Nunca le hicimos una biopsia o la operamos ya que la buena evolución de la historia
clínica y radiológica nunca nos dió motivos para ello. La evolución normal de la niña
nos confirma que la decisión de tratar la lesión en forma conservadora fue
acertada. Más información...
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